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El Caimán en la Granja: Revisitando a George Orwell o Cuba ante el espejo

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02.03.2026

El Caimán en la Granja: Revisitando a George Orwell o Cuba ante el espejo

Por Javier Rodríguez Calero

Hace poco leí la novela Rebelión en la Granja (Animal Farm, su título original), de George Orwell, seudónimo del escritor y periodista británico Eric Arthur Blair (1903-1950). La obra fue publicada durante los años 40 del pasado siglo y en sus páginas se narra la historia de los animales de la Granja Manor quienes, cansados de los abusos y maltratos recibidos por el señor Jones y sus peones, terminan por sublevarse y expulsar a todos los humanos de la propiedad. A partir de ahí se harán con el control y adoptarán un nuevo sistema de vida nombrado “Animalismo”, que había sido confeccionado tomando como base las últimas enseñanzas compartidas por el viejo y respetado cerdo Major antes de fallecer.

Los siete mandamientos que conformaban el “Animalismo” fueron pintados con grandes letras blancas en la pared principal del granero, para que todos pudieran observar los principios que regirían la nueva sociedad de la que serían partícipes. El último de todos los mandamientos declaraba con firmeza: “TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES”. El camino estaba listo y la granja, ahora con el nombre de “Granja Animal”, echaría a andar bajo la total responsabilidad de sus nuevos dueños.

Al comienzo todo fue viento en popa, pero a medida que la fábula se desarrolla somos testigos de cómo aquellos objetivos y preceptos fundacionales aprobados por los animales se van deformando poco a poco, hasta llegar al punto de desmoronarse completamente. Los cerdos, al figurar como los seres de mayor inteligencia, se ponen a la cabeza del cambio y comienzan a establecer una nueva jerarquía. En un inicio esto se manifiesta fundamentalmente en los tipos de labores a desempeñar, algo hasta cierto punto comprensible, pues cada animal debía aportar desde sus propias capacidades. Sin embargo, los problemas se agudizan una vez que comienzan a emerger en la visión de los cerdos las ansias de poder, comodidad y lujo, surgiendo así prebendas e injusticias que iban en contra de los propósitos por los que se había luchado.

Al final, y perdón por los spoilers para quienes no hayan leído la novela, los puercos terminan conformando una nueva clase opresora que, al igual que los antiguos humanos, se encargaba de explotar al resto de los animales en función de sus propios beneficios.

Hago este breve recuento porque resulta necesario para entender el punto al que quiero llegar. Rebelión en la Granja es sencillamente una obra maestra, y no solo por la lucidez y elocuencia con que Orwell nos narra la historia, o por su capacidad de sintetizar una crítica tan contundente, sino también por la extraordinaria vigencia que sigue mostrando a día de hoy. Es posible deducir, por muchos elementos y analogías, que la fábula se basó en la Revolución de Octubre ocurrida en Rusia en 1917, así como en los hechos históricos que le sucedieron: la puesta en práctica del socialismo como sistema, la formación de la Unión Soviética y el posterior ascenso al poder de Josef Stalin (1878-1953), quien terminara consolidando uno de los gobiernos dictatoriales más implacables de todos los tiempos.

No obstante, aquella........

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