Desbloqueo por abandono o el triunfo de una autoderrota que desgarra el país
Cuántas veces hemos sido testigos, e inclusive víctimas de propias o ajenas terquedades que nos hicieron desoír y hasta desafiar consejos que siempre terminaron como lecciones (y consecuencias) que muy bien pudieron haberse evitado sólo con atender una elemental precaución preventiva (¿!).
Me refiero (metafóricamente), por ejemplo a esa conseja tan típica y reiterativa que todos hemos oído o experimentado alguna vez: “no juegues con fuego que te puedes quemar”.
Y esto es precisamente lo que nos sucede con los bloqueos que todavía nos mantienen secuestrados y víctimas de una violencia inusitada y efectivamente auto destructiva, que no tiene ya nada que ver con ningún derecho, reivindicación, causa o demanda legítima (y peor aún) por el bien común.
El asunto empeora, porque así como al principio de las movilizaciones existían sectores sociales y motivos legítimos que justificaban su protesta; muy pronto las mismas fueron sustituidas por exigencias y actos ilegales, sediciosos y hasta de lesa humanidad.
El problema radica en que a este momento del conflicto provocado, también se entrecruzan voces y exigencias para que el gobierno decrete un “estado de excepción”........
