38 mil escritos ingresados y todos pierden la cabeza
Un abogado presentó masivamente 38 mil escritos en tribunales civiles chilenos mediante el uso de inteligencia artificial y todos perdieron la cabeza. Pienso que el debate parece estar enfocándose en el síntoma y no en la enfermedad. Se califica el hecho como un abuso procesal o un colapso del sistema, cuando en realidad lo que presenciamos es el choque frontal entre la eficiencia digital moderna y la lentitud estructural de una justicia civil que aún no logra modernizar sus cimientos.
La génesis de esta controversia dista mucho de ser un capricho o una acción maliciosa, ya que responde a una exigencia profesional estricta. Al finalizar la representación de una cartera masiva de clientes, cualquier jurista tiene la obligación legal de desligarse formalmente de cada causa para no incurrir en responsabilidades por abandono. Frente a la encrucijada de redactar e ingresar manualmente miles de trámites repetitivos durante semanas, la adopción de agentes automatizados permitió concretarlo en tiempo record.
La respuesta institucional del Comité de Jueces Civiles, lejos de reflexionar sobre la brecha tecnológica, fue solicitar bloqueos de acceso, exigir sanciones y congelar el uso de IA argumentando falta de medios técnicos y humanos. Así, un aparato judicial habituado a dilaciones de varios meses para resoluciones ordinarias termina escandalizado no por una falta de ética, sino por la prueba........
