El casino que cabe en el bolsillo de tu hijo
Chile tiene tasas de suicidio en jóvenes que deben mantenernos en alerta permanente. Sumar una adicción que multiplica ese riesgo, sin los resguardos correctos en la ley, sería una decisión sanitaria muy grave.
Hace unos días conocí el caso de un adolescente que llegó a una consulta médica por crisis de ansiedad. Cuando el médico fue hilando la conversación, apareció la verdad: llevaba meses apostando desde el teléfono, de noche, escondido. Había perdido el dinero del pasaje, después el de la colación, después le pidió prestado a compañeros. Un escolar de dieciséis años y una deuda que le producía un nivel de angustia que no podía contarle a nadie.
No lo cuento como anécdota. Lo cuento porque ya está pasando, hoy, en Chile, sin que exista todavía ninguna ley de apuestas en línea.
El Gobierno le ha puesto urgencia al proyecto que busca regular estas plataformas. La lógica tiene sentido: operan igual, mueven millones sin control, mejor legalizarlas y ponerles reglas. Pero desde la salud pública debemos mirar esa ecuación que no podemos dejar pasar: regular mal puede ser peor que no........
