La frontera invisible que no se deja encontrar en el océano Austral
El Frente Polar Antártico regula corrientes, nutrientes y vida microscópica. Pero durante esta campaña, no apareció como se esperaba. Buscarlo se convirtió en una historia de ciencia, viento y geometría oceánica.
Tras resolver los desafíos logísticos del viaje —maletas, aduanas y un laboratorio entero cruzando fronteras—, la ciencia podía por fin empezar.
La primera vez que muestreamos agua de mar en el Frente Polar Antártico, era imposible no darse cuenta de cuándo lo cruzábamos.
Viajábamos desde Punta Arenas hacia el mar de Weddell y, en algún punto entre los 59 y los 60 grados de latitud sur, el océano cambió de golpe. En el registro continuo de temperatura se observó un quiebre nítido: el agua superficial descendió varios grados en una distancia que el barco recorría en minutos. Era como atravesar una pared invisible. A un lado, aguas subantárticas relativamente templadas; al otro, el dominio frío del océano........© BioBioChile
