Siete años después
Si hacemos memoria, todos sabemos dónde estábamos la tarde del 18 de octubre de 2019. Algunos en un paradero donde ya no pasaba ninguna micro. Otros caminando kilómetros para llegar a la casa entre el humo de las barricadas y el caos total. Otros, intentando comunicarse con quienes no habían llegado a la casa. Todos vimos por televisión cómo ardían 50 estaciones del Metro que habían tomado años en construirse. Y en medio de ese caos había hombres y mujeres que simplemente no pudieron volver a sus casas: los Carabineros de Chile.
Siete años después, hay que llamar las cosas por su nombre. Lo que comenzó ese día no fue un despertar ni una fiesta ciudadana. Fue un estallido delictual. Fue el saqueo de supermercados y pymes, la quema de iglesias, el ataque sistemático a cuarteles policiales y la destrucción de lo que era de todos. Y fue, sobre todo, el momento en que un sector político decidió que esa violencia le servía.
Mientras algunos romantizaban a la “primera línea” y la aplaudían a rabiar cuando entró al Congreso, la verdadera primera línea fue otra. Según cifras de la propia institución, entre el 18 de octubre de 2019 y el 31 de marzo de 2020 resultaron heridos 4.817 carabineros y hubo 544 ataques a cuarteles. Detrás de cada número hay una familia que esperaba despierta. Hay turnos interminables, piedras, molotovs y un insulto convertido en consigna en los muros de todo Chile.
¿Y cuál fue la respuesta de la izquierda a esos hombres y mujeres? Pedir su refundación. “Refundar Carabineros ahora”, escribía en febrero de 2021 quien luego........
