El desorden que dejamos: Y al que le pique, que se rasque
El colapso no llegó, la catástrofe no ocurrió y el país no se derrumbó.
Cuando Gabriel Boric asumió la Presidencia en marzo de 2022, Chile no enfrentaba una economía simplemente recalentada: enfrentaba las consecuencias de uno de los mayores desórdenes macroeconómicos desde el retorno a la democracia.
El shock combinado de los retiros previsionales y del gasto fiscal extraordinario de 2021 —más de US$ 50.000 millones inyectados en pocos meses, equivalentes a cerca del 20% del PIB— dejó una inflación anual de 14,1%, el nivel más alto en tres décadas, un déficit fiscal efectivo de 7,7% del PIB en 2021 y una deuda pública que había saltado desde el 28% del PIB en 2019 a más del 37% en 2022. Ese era el país real. Todo análisis que omite esos datos como punto de partida es deliberadamente incompleto.
Frente a ese escenario, el gobierno optó por una decisión política de alto costo y bajo rédito inmediato: ordenar la economía. Con Mario Marcel en Hacienda, se ejecutó el mayor ajuste fiscal en décadas, con una reducción del gasto público de 23,1% real en 2022. Ese ajuste permitió pasar de un déficit estructural de........
