Todo mal, Pancho
A uno de mis hermanos, que hace años emigró a Montréal huyendo de los espectros de la dictadura, como suele ocurrir con los franciscos le decimos Pancho, o sea, los que suelen llamarse así gracias a Francisco de Asís aunque no exclusivamente (a veces hay padres, abuelos y otras figuras de nota de por medio, sin tomar en cuenta que el mismo Francisco de Assisi habrá sido bautizado con ese mote, en parte al menos, por cierta memoria de los fráncicos o francos, hoy por hoy franceses; la historia es conocida). Esta vez no voy a hablar de mi hermano ni tampoco de mi abuelo paterno sino de otro Pancho, uno con quien solía cruzarme y echar una que otra talla en los recreos de un colegio católico supuestamente más abierto de mente que conservador, no digamos sin más de la cota mil: me refiero a Pancho (Francisco) Undurraga, actual Ministro de Culturas del gobierno de JA Kast.
“¿Todo mal?”, me pregunta en uno de esos recreos. Por aquel entonces (estamos hablando de fines de los locos años setenta), yo era........
