Los árbitros nos quitaron la Duodécima
El Madrid cayó con todos los honores en una final heroica. Merecieron ganar la Duodécima con una actuación coral y colosal, que le permitió con un triplazo de Hezonja llegar con el partido igualado a falta de dos minutos (80-80). Pero a partir de ahí se nos vino encima lo que temíamos jugándose la final en Atenas. Con 18.000 griegos bramando en las gradas del OAKA, el trío arbitral (prefiero no nombrarles para no darles una publicidad que no se merecen) tomó........
