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Como siempre, pero...

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04.10.2026

Difícil partido de analizar por la cantidad de variables que hay que sopesar. Apenas han pasado siete días desde Wembley y España afrontaba su tercer partido de un tramo de competición que le obliga a disputar cuatro encuentros en apenas 11 días. Llegaba a Oviedo rodeada de la lógica admiración por sus resultados y por su juego. Todo parecía preparado para un previsible trámite, vista la facilidad con la que se había impuesto a Croacia.

Nos enfrentábamos a una renovada República Checa, comandada por Santi Denia, gran entrenador y aún mejor persona. Me permito esta licencia porque es el único futbolista al que he tenido la fortuna de disfrutar como compañero y, a su vez, de dirigir como entrenador.

Su corta, pero seguro que intensa participación junto a Pablo Amo al frente del combinado checo fue determinante en el devenir del partido de este sábado. Nadie mejor que ellos para conocer las múltiples variables del juego español, con sus muchísimas virtudes y sus contados defectos.

Y llegamos a otro factor, muchas veces indescifrable para un entrenador. Es la cabeza de todos y cada uno de los futbolistas que componen la convocatoria de una selección nacional. Conseguir títulos y vencer a rivales de prestigio genera una lógica confianza y es altamente positiva para el........

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