Vivan los bomberos, los verdaderos héroes
El aire en las calles de La Guaira todavía sabía a polvo y a concreto triturado. Pedro se limpió el sudor de la frente con el antebrazo, dejando una mancha de hollín en su piel, a su lado, una cadena humana de vecinos pasa pedazos de bloques y ladrillos de mano en mano, retirándolos de lo que un día antes había sido un edificio de tres pisos.¡Falta poco, mantén la fuerza ahí abajo! Grita un bombero de baja estatura y robusto, metiendo medio cuerpo entre una viga doblada y una pared colapsada. Su uniforme, viejo y remendado, está cubierto de tierra, pero sus manos no dejaban de escarbar a unos metros, un camión militar pasa lentamente y desde la plataforma, un par de milicianos observaban la escena en silencio, con las manos apoyadas en sus fusiles, sin bajarse.
Una jefa de calle, con una carpeta bajo el brazo que........
