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Rafael Urdaneta y la liberación de Coro el 11 de mayo de 1821

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12.05.2026

Desde los primeros tiempos de la invasión europea a tierra firme, Coro fue acceso fácil de los extranjeros. Zarpar en Santo Domingo y dejar que las velas se llenasen de aires alisios, hacían parecer ese viaje de 430 millas náuticas, un paseo a los alrededores, a estos europeos que hicieron de los océanos territorios de conquista y poder. Juan de Ampíes fue muy cómodo de isla en isla, y estando en Curazao (Isla de los Gigantes) vino a la casa del Manaure (Jefe, del prefijo Má: tierra, y el sufijo ‘raure: autoridad), que llamaban Todariquiva, equivalente a una capital de la nación caquetía. Ampíes militaba de la visión de los dominicos Pedro de Córdoba, Antonio Montesinos y Bartolomé de Las Casas, según la cual, el acercamiento a los pueblos originarios debía hacerse pacíficamente con el propósito prioritario de cristianizarles.

Pero en las Cortes de Carlos V esas ideas no traían oro ni ganancias, y las deudas con la casa germánica de los "Welser" eran gordas y había que pagarlas. El rey entrega Venezuela a la gente de los Fugger y los Einger. Se inicia oficialmente con Ambrosio Alfinger en marzo de 1529 la guerra de esclavización y exterminio de los invasores contra nuestros ancestros.

Salvo las insurrecciones de Bacoa contra la tiranía de Alfinger y de José Leonardo en 1795, el desembarco de Miranda en 1806, y la fugaz victoria patriota a finales de 1810 dirigida por el Marqués del Toro, la región coriana estuvo ininterrumpidamente en manos colonialistas hasta el año de 1821. Vicente Lecuna opina que después de Pasto, la ciudad más fanática de la monarquía española en el continente era Coro.

En el Boletín Número 3 del Estado Mayor de La Guardia, del 12 de mayo de 1821, se puede leer: "Al amanecer de ayer fue ocupada la ciudad de Coro con bastante regocijo de sus habitantes, e inmediatamente se dispuso la persecución del enemigo por una fuerte partida de Paraguaná que había llegado oportunamente, y que era la tropa más descansada".

Los jefes españoles con su ejército se pusieron en huida días antes, dejando una supuesta "junta" encargada del gobierno, que lanzó la treta de suplicar a Urdaneta no tomar la ciudad.

En Mitare el 9 de mayo Urdaneta escribe a Francisco Delgado, Gobernador de Maracaibo, una carta que deja muy en claro la madurez político-militar de aquél General de 32 años de edad: "El enemigo siguiendo su doctrina de abandonar un país que no ha podido defender contra las tropas de La Guardia, ha evacuado la capital, delegando el Gobernador de ella su autoridad a una Junta compuesta por cinco individuos, que se creen autorizados para negociar conmigo, como si no estuviesen en la dura alternativa de rendirse o sufrir los crueles males de una incursión de tropas. Mi contestación es sin embargo suave, y la ciudad será tratada con la beneficencia que caracteriza nuestro Gobierno; pero los Comisionados no obtendrán de mí más que lo regular".

El poder realista en Coro hubiera podido arrasar a Josefa Camejo y las milicias que habían declarado la Independencia el 3 de mayo tras el combate en Baraived, pero la inminente llegada de la División al mando de Rafael Urdaneta los persuadió irrevocablemente de huir despavoridos; con despecho criminal hacen explotar el polvorín y se ponen en fuga a toda carrera, de manera que al llegar la revolucionaria paraguanera con su destacamento y el Ejército Libertador de Urdaneta, ya en la ciudad no quedaba ni un soldado realista, ni un oligarca encopetado.

La patraña de nombrar una "Junta" que asumiera el control de la provincia entablando un diálogo absurdo con la fuerza militar que viene a liberar la región del yugo español, resultó una táctica dilatoria del enemigo, en la que el experimentado Urdaneta no iba a caer ni de vaina.

Por eso a la petición socarrona de los "comisionados" que "suplica a........

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