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Los que invierten en el caos climático

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Desde las altas temperaturas en muchos de los estadios donde se juega el Mundial de Fútbol a la canícula agobiante que golpea gran parte de Europa esta segunda quincena de junio, la vida cotidiana de millones de personas se ve cada vez más afectada por el calentamiento global. Responsable principal del mismo, el uso excesivo de los combustibles fósiles.

Uno de cada cuatro partidos del Mundial 2026 se disputa bajo niveles de calor peligrosos, lo que obliga a los jugadores a correr menos y dosificar sus esfuerzos. Según los criterios definidos por FIFPRO, la asociación mundial de jugadores y principal contraparte sindical de la FIFA, varios de esos encuentros podrían llegar a disputarse con 28 grados de temperatura de “bulbo húmedo global” (WetBulb Globe Temperature, o WBGT, su sigla en inglés), el índice que los expertos utilizan para recomendar que se pospongan. Se trata de una medida diferente de la temperatura habitual del aire ya que combina calor, humedad, radiación solar y viento para calcular el estrés térmico real sobre el organismo. Por ejemplo, una temperatura del aire de 40 grados con un 30% de humedad equivale a unos 26 grados WBGT, cuando el rendimiento físico se resiente mucho más de los aconsejable (https://www.fifpro.org/es/articulos/2023/08/once-consejos-para-abordar-condiciones-de-calor-en-el-futbol-profesional).

Si bien el techo y la climatización del estadio de Dallas permitieron que el partido del lunes 22 de junio entre Argentina y Austria se jugara en condiciones relativamente “aceptables”, a esa misma hora la temperatura ambiente oscilaba alrededor de los 37 grados. Por momentos, el ritmo de ese partido tan áspero como intenso pareció jugarse como en cámara lenta, y la temperatura tuvo buena parte de culpa. Simple ejemplo del que ya es considerado el Mundial más caluroso de toda la historia.

El propio 22 de junio varias regiones de España, Francia, Portugal, Reino Unido, registraron temperaturas máximas en torno de los 40 grados que batieron récords, en tanto que, en otros países relativamente más frescos, como Suiza, los termómetros superaron los 36 grados. Efectos brutales de la canícula que golpea buena parte del oeste europeo.

Según un reciente estudio de Naciones Unidas, el pronóstico de la temperatura para el fútbol en un futuro no muy lejano podría ser todavía más preocupante. Para el Mundial de 2050, por ejemplo, aunque la sede aún no se ha designado, se prevé, hipotéticamente, que 14 de los 16 estadios anfitriones van a padecer calor extremo. En 11 de esos recintos, las temperaturas incluso........

© Aporrea