Necesitamos ayudar. Cuando la tormenta pase, nos tocará construir una vida con menos riesgos
Hoy tenemos la experiencia de vivir en Venezuela inmersos en una profunda sensibilidad social, dados los hechos socionaturales acaecidos desde el 24 de junio. En milésimas de segundo nos cambió la vida y la manera en que pensábamos y actuábamos. Unos más, por estar directamente involucrados; otros en menor grado, dependiendo de lo cercanos que estuviésemos geográfica e interpersonalmente. Todos estamos en duelo.
Nos toca aprovechar esta sensibilidad para no olvidarnos de lo que tenemos que corregir: no construir ni comprar moradas donde el subsuelo no lo recomienda, sin retar neciamente a la naturaleza. ¿Cuándo vamos a aprender? Nos toca ser más prudentes.
Revisando el cúmulo de informaciones que nos llegan, rescato una en la que considero debemos focalizarnos: la ubicación geográfica. Debemos definir sobre qué terreno construir y en cuáles no se debe permitir construir, ni comprar. La contraloría social, junto con la individual, debe asumir el poder requerido para detener cualquier construcción que reste valor a la vida, sobre todo pensando en los niños, quienes no tienen el poder de decidir en el momento de la adquisición.
Hace ya veintiséis años estuvimos en un escenario parecido: ¡muerte, soledad y destrucción! Quizás en la tragedia de hoy, muchas de las víctimas adultas sean........
