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La burocracia en Venezuela, un aparato que se come a sí mismo

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23.02.2026

La arquitectura estatal en Venezuela ha transitado de una estructura administrativa convencional a un fenómeno de hipertrofia burocrática sin precedentes en la región. Lo que en 1999 inició como una promesa de simplificación administrativa con apenas 14 carteras, ha derivado en un organigrama de 34 ministerios.

Esta expansión no responde a un crecimiento orgánico de la población o a una complejidad económica emergente, sino a una lógica de fragmentación institucional y diversificación del control político que desafía los principios elementales de la administración pública.

La base de este crecimiento reside en la flexibilidad de la Ley Orgánica de la Administración Pública, la cual otorga al Ejecutivo una facultad casi ilimitada para crear, fusionar o suprimir despachos. Esta ausencia de contrapesos institucionales ha permitido que el diseño del Estado se adapte a coyunturas políticas inmediatas en lugar de obedecer a una planificación técnica de largo plazo. La creación de carteras como Agricultura Urbana, Desarrollo Minero Ecológico o, más recientemente, el Ministerio para los Adultos Mayores, evidencia una tendencia a elevar problemas sectoriales o grupos demográficos al rango ministerial. Si bien esto proyecta una imagen de prioridad política, en la práctica genera una superposición de competencias donde las funciones de un nuevo ente colisionan con las de ministerios preexistentes, diluyendo la responsabilidad administrativa y multiplicando el gasto corriente, ninguno de estos ministerios deben existir, así como otros que no cumplen su Misión y razón de ser, como por ejemplo: 

El ministerio encargado de "salud" tiene como misión garantizar el acceso universal a servicios médicos de calidad. Sin embargo, Venezuela........

© Aporrea