La desarticulación de América nuestra: 1er instrumento, crear desconfianza entre nosotros
La política exterior de Estados Unidos, en su relación con los países de la América Nuestra, el Hemisferio Occidental y centros estratégicos como Venezuela, no se limita únicamente al uso de la presión económica o la fuerza militar. Existe también una dimensión más sutil y constante, una guerra psicológica destinada a fragmentar la unidad regional, impedir la consolidación de criterios comunes entre nuestros países y dirigirlos hacia donde ellos quieren. Manipulación, directa, sutil o grosera.
Esto dificulta la posibilidad de unificar voces y voluntades en todos los ámbitos, y el desarrollo de políticas de cooperación económica e industrialización, elementos básicos para alcanzar autonomía. Petro y Delcy, Venezuela Colombia deben dar ejemplo.
Así que, podemos identificar un sistema de políticas que nos aplican como herramientas divisionistas, frenando cualquier intento de autonomía. Entre ellas destacan esa creación de desconfianza, estratégica, junto con la competencia falsa y el desprestigio de la imagen nacional, sus instituciones y los líderes políticos que nos representan.
Aquí nos enfocaremos en la primera, la desconfianza estratégica, una práctica histórica de dominación que se refleja incluso en las conductas de algunos políticos al momento de reunirse con representantes regionales. A menudo, esta actitud es interpretada erróneamente como una muestra de buena diplomacia, cuando en realidad está dirigida por influencias externas y generan........
