China, los bonos del Tesoro de los Estados Unidos y el financiamiento de las guerras eternas
Los bonos del Tesoro son instrumentos de deuda emitidos por el gobierno de Estados Unidos. Al comprar un bono del Tesoro, están prestando dinero a su gobierno a cambio de un interés fijo. También estas apoyando directamente su agenda, destacándose en ella los gastos bélicos que han permitido financiar más de 250 intervenciones militares desde 1945. Para ello los bonos funcionan como mecanismo de oxigenación financiera que permite sostener las operaciones militares, sin necesidad de aumentar los impuestos o recurrir a la emisión monetaria directa, todas medidas inflacionarias.
Estos bonos son comprados por inversores institucionales, fondos de pensiones, gobiernos extranjeros y aportan la liquidez inmediata que la guerra exige. Esta liquidez se utiliza para pagar contratos de defensa, salarios militares y logística. Son parte esencial del sistema financiero-bélico, unos hacen la guerra otros la financian.
Los bonos emitidos hoy se pagarán con los ingresos futuros, creándose una estructura de deuda perpetua donde el capital no se liquida simplemente se "refinancia" emitiendo nuevos bonos para pagar los anteriores.
Señalando este mecanismo con claridad queremos mostrar cómo funciona el interés capitalista por la guerra, que mucho se menciona pero poco se explica porque y como. El modelo capitalista ha transformado la guerra en un activo financiero. La deuda de guerra no se ve como un "pasivo" que debe ser eliminado, sino como un motor de expansión del capital financiero.
Los intereses pagados por esos bonos representan una transferencia constante de valor desde la base impositiva hacia los tenedores de capital, consolidando una estructura donde la fuerza militar respalda la validez del bono, y el bono financia la expansión de la fuerza. Una retroalimentación constante, lo que no quiere decir que será eterna.
En el caso de China se puede observar como este país después de los años noventa, en que se activa su proceso de crecimiento acelerado, incrementó la adquisición de los bonos del Tesoro convirtiéndose en el principal financista externo de eeuu y por ende en sostenedor de las guerras contra los pueblos en el mundo.
Sin embargo en los últimos años esa situación se ha ido modificando pues China ha reducido significativamente sus tenencias de bonos del Tesoro de Estados Unidos, alcanzando mínimos como parte de una estrategia para diversificar sus reservas, disminuir la dependencia del dólar y protegerse geopolíticamente, con lo cual indirectamente evita el financiamiento barato a los ataques contra los países débiles y pobres.
Esta tendencia de venta ha sido complementada con la adquisición de oro he invertido su papel de tenedor de bonos y ha reducido significativamente sus tenencias de bonos del Tesoro de Estados Unidos hasta unos 688-694 mil millones de dólares, marcando una desinversión progresiva.
Así, aunque China compra deuda estadounidense por estabilidad, ahora prioriza la soberanía financiera a través de la venta de esos bonos y la compra de activos más seguros, como el oro. Esta venta se puede ver como un contraataque a los aranceles estadounidenses y de reducir la vulnerabilidad ante posibles sanciones. Al incrementar sus reservas de oro fortalece su balance y promueve la desdolarización. Hay que recordar que entre finales de 2024 y 2025, China y otros países de los BRICS vendieron más de $180,000 millones en deuda de EE. UU. Esto significa que, en lugar de aportar dinero nuevo, China está retirando su capital del sistema estadounidense.
Aunque es un gran poseedor de deuda, la venta de bonos por China ha tenido un impacto fuerte en el mercado, aunque absorbida en parte por otros países como Japón que ocupa el primer lugar como tenedor extranjero de deuda de Estados Unidos. Y existe la preocupación de que una venta masiva pueda desestabilizar mucho el mercado de deuda haciéndolo menos rentable y más inseguro.
Lejos de financiar activamente nuevas solicitudes, los reguladores chinos han instruido a sus bancos a limitar o reducir sus tenencias de bonos estadounidenses debido a los riesgos de volatilidad generados por la propia guerra contra Irán.
Sin embargo los bonos que aún posee sostienen parte de la liquidez general del gobierno de EEUU con lo que China ayuda a estabilizar la economía de EEUU manteniendo sus bonos actuales. Esta falta de apetito de China en las subastas de deuda ha provocado que el costo de financiamiento para EEUU suba por encima del 4.5%, haciéndolo más caro para Trump y difícil financiar la guerra si no logra el apoyo de los compradores distintos a los chinos.
Este es un efecto indirecto en el crecimiento de la inflación en los Estados Unidos, y muy difícil de manejar por Donald Trump, quien prometió reducir la inflación durante su campaña presidencial, por lo que vemos difícil que lo logre.
Podemos rematar diciendo que si bien China aún sostiene una parte importante de la deuda vieja de EE. UU., su estrategia actual de desinversión está dificultando activamente que Washington obtenga fondos baratos para nuevas aventuras militares contra nosotros los pueblos del mundo. Ojalá siga así.
