Dime con quién andas, y te diré quién eres
Solo voté dos veces en mi vida. Ambas veces fue a favor de candidatos que no eran políticos de carrera, sino que se lanzaron al escenario político más tarde, ambos a los 37 años de edad; René Lévesque, abogado y candidato separatista en la provincia francesa de Québec en Canadá, y Hugo Chávez, militar y candidato presidencial en Venezuela. En ambos casos, antes de votar por ellos, los estudié detalladamente durante por lo memos dos años para asegurarme que ellos eran auténticos y que estaban realmente (de verdad, con hechos verificables) alineados con mis principios y valores humanos y humanistas. Y lo eran. Por eso voté por ellos; no porque formaban parte de algún movimiento ideológico o político, no señor, sino porque: 1) ellos predicaban principios y valores humanos y humanistas parecidos a los míos, 2) ellos cumplían con su palabra de aplicar esos principios y valores, y 3) ellos eran constantes (actuaban igual bajo cualquier circunstancia). (La constancia es uno de los más importantes elementos en investigaciones policiales y judiciales.) Les cuento todo esto porque veo que los maduristas --- o sea, quienes votaron por Chávez y que después siguieron apoyando a Maduro aunque Maduro traicionó a Chávez --- parecieran no entender un principio fundamental de la vida. "Dime con quién andas, y te diré quién eres." Desde Google: "Es un proverbio muy popular que significa que se puede deducir la personalidad, los valores y el comportamiento de una persona observando a sus amistades o las compañías que frecuenta." Por eso precisamente yo no voté por Maduro (ni jamás votaría por él), y eso, aunque Chávez nos pidió de hacerlo. Yo no quería, ni tampoco jamás quisiera ser visto acompañando o andando con una persona como Maduro, jamás (ver lo que sigue). Yo no soy como él, entonces no ando con él, ni tampoco ando con gente como él, y punto. ¿Y cómo hago para decidir con........
