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La verdad sitiada: Trump, el lenguaje de la negación y la disputa por Venezuela

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22.04.2026

"La influencia de la Revolución Bolivariana a través de su proyección exterior es un factor fundamental que explica que Venezuela pasara a considerarse enemigo de los intereses estadounidenses e, incluso, una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad de Estados Unidos, como estableció en 2015 el conocido como Decreto Obama. No es una declaración aislada. Venezuela aparece en las estrategias de Seguridad Nacional estadounidense como una "dictadura" en el hemisferio occidental que, junto a Cuba, debe ser "aislada" para evitar que China y la Federación de Rusia las sigan apoyando y "expandiendo los vínculos militares y venta de armas a través de la región" (White House, 2017: 51). Las alianzas políticas y los intercambios económicos con actores extracontinentales son visualizadas como una amenaza a la expansión de Estados Unidos en lo que este país considera, en palabras del Che Guevara, su reserva estratégica. La disputa de Estados Unidos por el control de los recursos y mercados de América Latina y el Caribe, con otros retadores hegemónicos como China y la Federación de Rusia, es parte del telón de fondo que explica la profundidad de un conflicto que trasciende lo meramente bilateral (Venezuela-Estados Unidos) y se enmarca en una pugna geopolítica global en la que se dirime, también, la transición geopolítica en curso".

Venezuela, laboratorio de la guerra híbrida del siglo XXI Venezuela. Tirado Sánchez, Arantxa. 2020.

En Venezuela, la matriz discursiva opera como una forma de poder:

"… niega hechos, desacredita a quienes los enuncian y desplaza el límite de lo tolerable en el debate público".

En el caso de Donald Trump, esa lógica se expresa en ataques ad hominem, en la normalización de la exageración y en el uso político de la desinformación para moldear la percepción de la realidad venezolana.

La "política contemporánea" ha convertido la disputa por la verdad en un campo de batalla central. Ya no basta con controlar instituciones, fuerzas armadas o flujos económicos; también resulta decisivo controlar el marco interpretativo con el que una sociedad interpreta lo que le ocurre. En ese terreno, el negacionismo y el gaslighting no son simples desvíos retóricos, sino técnicas de dominación simbólica: se niega lo evidente, se desacredita la evidencia y se induce al auditorio a dudar de su propia percepción. En términos de análisis crítico del discurso, esto permite que ciertos actores monopolicen la versión legítima de los hechos, mientras erosionan la capacidad ciudadana de exigir rendición de cuentas.

Donald Trump hace de esa práctica un recurso político reiterado. Su estilo no se limita a responder a sus adversarios: los descalifica, los ridiculiza y los convierte en el objeto principal de la discusión para desplazar el problema de fondo. Esa insistencia en el ataque personal, más........

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