A los 60 soy “esclavo de lo que amo”: la libertad y la justicia (1966 -14 de febrero- 2026)
Dedicado a mi santa Madre, a quien le debo el don de la vida y razón de mi existir.
"Soy el esclavo más libre!/ Esclavo de lo que amo!"
"Que más le podemos pedir a la vida" solía decir cotidianamente José Juan Vargas Contreras "Varguitas", el mejor poeta tovareño de todos los tiempos y es muy cierto, más cuando llegamos a una edad que no acepta vuelta atrás, tocamos un momento de la vida en el cual los principios son innegociables y nuestra máxima es la libertad personal con esa paradoja donde ser "esclavo" de la libertad simboliza que ya no estamos sujetos a las esperas extrañas, a las primicias o a los apremios sociales. El único compromiso es ser fiel a nuestra razón de ser y a lo que consideramos justo, bello y cabal.
En mi caso, he llegado a la edad donde la justicia deja de ser una idea imprecisa para convertirse en nuestra bitácora ética. En el ocaso de mi existir ya no persigo el beneficio propio, sino el colectivo, actuó bajo la premisa de lo que es correcto y pertinente con la seguridad que venimos a dejar huella y nos vamos para no borrarla. En el juego de la vida siempre gana la muerte. Lo único que podemos hacer es elegir cómo jugar y es por ello que debemos enfocarnos no en la duración de la existencia, sino en elegir cómo vivir ya que el resultado final es el mismo para todos y sólo nos llevamos lo bailado.
Cada quien es arquitecto de su destino, busca su querencia, recoge lo que sembró y todo esto debe ser una elección consciente que, a diferencia de la juventud, donde a veces fuimos esclavos de los deseos o del ego. A los 60, esa "esclavitud" es una elección voluntaria ya que decidimos que hay valores por los que vale la pena terminar de vivir y mantenerse firme. Se trata de integridad por encima de tanta superficialidad. Decía el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl (1905-1997) en su libro El hombre en busca de sentido (1959): "Nuestra mayor libertad humana es que, a pesar de nuestra situación física en la vida, ¡siempre estamos libres de escoger nuestros pensamientos!" y esa libertad radica en escoger y pensar realmente como queramos, en elegir con actitud propia ante cualquier circunstancia. De allí la insistencia en la defensa de esos dos grandes pilares que son: la libertad y la justicia. El destino puede arrebatarnos todo lo material, a los seres queridos y la libertad física, pero nunca jamás debemos permitir que afecte sobreponernos ante la adversidad. Lo fundamental en la vida es mantener la dignidad y decidir nuestro propio camino sin entuertos.
Una vez leí algo de Héctor Gerardo, que no recuerdo quien es, que me llamó poderosamente la atención: "No siempre se puede ser fuerte, somos vulnerables por condición humana. Se vale quebrarse, desahogar la tristeza en lágrimas,........
