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La nueva construcción social venezolana (I)

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23.01.2026

El estudio de la psicología social proporciona herramientas indispensables para analizar fenómenos políticos y sociales complejos. En el contexto de una nación bajo tensión como Venezuela, donde un cambio de liderazgo forzado se produce bajo la amenaza explícita de una potencia extranjera, tres conceptos psicológicos ofrecen una lente particularmente útil. Estos son el efecto Hawthorne, el efecto Pigmalión y el efecto halo. Cada uno de estos fenómenos, ampliamente documentado en la literatura académica, ilumina mecanismos sutiles pero poderosos a través de los cuales las percepciones, las expectativas y la mera observación moldean la conducta de individuos y grupos. La realidad venezolana actual, con Nicolás Maduro secuestrado y trasladado a los Estados Unidos, y con Delcy Rodríguez asumiendo la presidencia interina bajo la presión directa de la administración Trump, constituye un escenario casi experimental. Este análisis académico busca realizar una transferencia teórica de estos planteamientos psicológicos a la construcción social venezolana. El objetivo es proporcionar a estudiantes y docentes universitarios un marco de interpretación objetivo e imparcial, que trascienda la mera narrativa política para examinar las fuerzas psicosociales en juego. Se identificarán dinámicas de motivación, profecías autocumplidas y sesgos perceptivos que podrían definir el futuro inmediato del país, destacando tanto los riesgos como las oportunidades para una salida que beneficie al pueblo venezolano.

Marco teórico de los efectos psicológicos. Antes de aplicar estos conceptos al caso venezolano, es fundamental establecer sus definiciones, orígenes y mecanismos tal como han sido desarrollados por la investigación científica. Estos fenómenos no son meras metáforas sino sesgos y dinámicas cognitivas comprobadas empíricamente, con implicaciones profundas en la gestión, la educación y las relaciones sociales.

El efecto Hawthorne encuentra su origen en una serie de experimentos conducidos entre 1924 y 1932 por el profesor Elton Mayo de la Universidad de Harvard en la planta Western Electric de Hawthorne, cerca de Chicago. Inicialmente diseñados para estudiar la relación entre condiciones ambientales como la iluminación y la productividad laboral, los experimentos arrojaron resultados ambiguos. Los investigadores observaron que la productividad mejoraba tanto cuando se aumentaba la luz como cuando se disminuía, e incluso en los grupos de control donde no se realizaba cambio alguno. La reinterpretación posterior de estos datos por Henry Landsberger en 1958 llevó a la conclusión seminal. El factor crucial no era la variable física manipulada, sino la atención especial que los investigadores prestaban a los trabajadores. El simple hecho de sentirse observados, valorados y tenidos en cuenta por la gerencia motivaba a los empleados a incrementar su desempeño. Este efecto sienta las bases de la Escuela de las Relaciones Humanas en gestión, subrayando que la productividad está ligada a factores sociales y psicológicos, como el reconocimiento, el orgullo grupal y la sensación de que la autoridad se interesa por el bienestar de los subordinados.

El efecto Pigmalión, también conocido como efecto Rosenthal o de la profecía autocumplida, tiene raíces en la mitología griega. El escultor Pigmalión se enamoró de su propia creación, Galatea, y sus fervientes expectativas y deseos culminaron en que la estatua cobrara vida. En psicología social, este mito se tradujo en un principio poderoso. Las expectativas que una persona tiene sobre otra pueden influir en el rendimiento de esta última, llevando a que la expectativa inicial se cumpla. El experimento paradigmático fue realizado por Robert Rosenthal y Lenore Jacobson en 1968 en una escuela primaria. Informaron a los profesores que ciertos alumnos, elegidos al azar, mostraban un potencial intelectual excepcional según una prueba. Al final del año escolar, esos alumnos efectivamente habían mejorado su rendimiento académico significativamente más que sus compañeros. La explicación reside en que los profesores, albergando altas expectativas, otorgaron a esos estudiantes más atención, retroalimentación positiva y oportunidades de aprendizaje, lo que a su vez potenció la confianza y el esfuerzo de los niños. Su contraparte negativa se denomina efecto Golem, donde las bajas expectativas conducen a un desempeño pobre.

El efecto Halo es un sesgo cognitivo identificado por el psicólogo Edward Thorndike en 1920. A partir de experimentos con evaluaciones de militares, Thorndike observó una tendencia sistemática.........

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