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El lenguaje como campo de batalla: "Retórica, poder y soberanía en la confrontación Venezuela–Estados Unidos"

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24.04.2026

En esta introducción: cuando las palabras gobiernan el mundo. Desde la antigüedad, el lenguaje no ha sido un simple instrumento de comunicación, sino un mecanismo de poder. Aristóteles lo comprendió con claridad en su obra Retórica: persuadir no es solo convencer, es modelar la realidad percibida. Quien domina el lenguaje, domina la interpretación; quien domina la interpretación, domina la acción; y quien domina la acción, en última instancia, gobierna el mundo. En el contexto contemporáneo, esta premisa se vuelve crucial para analizar la relación conflictiva entre Venezuela y Estados Unidos, especialmente bajo la administración de Donald Trump. Allí, el lenguaje deja de ser un vehículo neutral y se transforma en un arma estratégica: sanciones, narrativas, etiquetas y discursos configuran una guerra simbólica paralela a la geopolítica. Este artículo propone un estudio sistemático y riguroso de la persuasión, aplicando los postulados aristotélicos para comprender, clasificar, discernir y descifrar los mecanismos que operan en dicha confrontación.

Clasificar para comprender: el orden del conflicto. El primer acto intelectual en todo análisis profundo es clasificar. Clasificar no es simplificar; es organizar la complejidad para hacerla inteligible. En el caso venezolano, el conflicto puede clasificarse en tres dimensiones retóricas: Dimensión discursiva: el lenguaje político, mediático y diplomático; Dimensión simbólica: la construcción de narrativas (democracia vs. dictadura, libertad vs. autoritarismo), y Dimensión material: sanciones económicas, bloqueos y presión internacional. Clasificar permite comprender que no estamos ante un conflicto puramente económico o político, sino ante una disputa por el sentido.

Comprender y discernir: la retórica como arquitectura del poder. Comprender implica penetrar en la estructura interna del........

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