Ya vendrán los momentos precisos para la ofensiva, tenemos con qué
Cuando Chávez leyó en Cuba aquella declaración donde reveló lo grave de la enfermedad que lo aquejaba, todos imaginamos que la situación era crítica. Debo recordar que días antes no estuvo presente en los actos del 24 de junio, algo que era simplemente impensable; creo que en Venezuela no había nadie con más entusiasmo para celebrar el Día del Ejército y la Batalla de Carabobo que Hugo Chávez, más si en muy pocos días se celebrarían los 200 años del 5 de julio.
Lo cierto es que ver a aquel Chávez tan demacrado, leyendo un discurso de pie y detrás de un podio, fue —al menos para mí— una visión sumamente preocupante. Debo confesar mi ignorancia de aquel momento cuando comenzó a parafrasear a Friedrich Nietzsche, pues hasta entonces mi espectro en la filosofía era incipiente; lo mío siempre ha sido la electricidad y la electrónica.
Chávez habló de abismos, del retorno, de la nada… fue un discurso que requería un análisis frase a frase. Hace ya quince años de aquella revelación y todavía flotan preguntas, muchas; trataré de revisar solo dos: ¿Qué nos quiso decir realmente? ¿Por qué utilizó la figura del filósofo más polémico de todos?
"Quien pelea con monstruos debe cuidar de no convertirse a su vez en un monstruo. Y si miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti". — Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal.
En medio del temor a morir —pues Chávez confesó haber llorado por ese miedo—, pudiera interpretarse que esa referencia al abismo era justamente eso: el vértigo ante la finitud humana. Pero al........
