De neoliberales a neonacionalistas
MCM dijo esto: «Sé lo que ustedes están sintiendo: tristeza, rabia, ese malestar tan repetido en nuestra historia porque alguien decida por lo nuestro, en nuestro nombre, sin contar con nosotros…». Hay un video circulando en las redes en donde ella, vestida con un saco ejecutivo rosado sobre una franela gris, no lleva anillos, ni reloj, ni collar; tan solo se le alcanza a ver uno de sus zarcillos de perla en el lóbulo de la oreja derecha, pues sabemos que acostumbra peinarse sosteniendo su cabello detrás de la oreja. La hemos visto; tenemos 25 años soportándola.
Volvemos a percibir el «yo» de la señora. Inicia su videodiscurso expresando inconformidad porque el acuerdo petrolero entre el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de los EE. UU. no fue firmado por ella. María está molesta porque Delcy decidió por ella.
Dijo que se tomó unos días para opinar sobre el tema, lo que deja en el aire un olor característico a «yo no fui»… de esos que se escapan sin hacer ruido, pero que enseguida hacen que se miren a la cara quienes comparten algunos metros cúbicos de nuestra atmósfera. ¡Qué vaina! Ahora resulta que ella no sabía nada de los planes de Donald y Marco.
MCM dijo que no sabe quiénes firman, quién pone la plata ni qué le queda al país; o sea, no sabe quién es el secretario de Energía de los EE. UU., ni cómo compran lo que se les da la gana, ni sabe que las cuentas de Venezuela están confiscadas. Sin embargo, sí dice, con un marcado tono de vendedora convincente: «Por supuesto que los EE. UU. son el socio principal que Venezuela necesita…».
Otro que vi medio arrecho por allí fue a Ricardo Hausmann. Ricardo, el laureado profesor de economía, dijo: «Venezuela funciona como una colonia manejada por una cleptocracia de Mar-a-Lago», haciendo referencia directa a la residencia y centro de operaciones políticas de Donald Trump. Llamó al gobierno americano (al de los EE. UU.) abusador, rapaz y ladrón; y denuncia el mecanismo mediante el cual, con una empresa nueva, el Departamento de Defensa de los EE. UU., sin pagar un centavo, se queda con el 55 % de las utilidades de la producción de los mejores campos petroleros de Venezuela, razón por la cual, patrióticamente —sorprendentemente patrióticamente—, proclama: «Llegó la hora de hacer oposición de frente al gobierno de Delcy, llegó la hora de movilizarse y protestar…»; o sea, hay que joder al gobierno abusado y no al abusador.
También tuve que ver una entrevista a Miguel Rodríguez, un economista, exalumno de ocho premios Nobel de economía. Miguelito habló gritao, arrechísimo; me hizo recordar a Andrés Velásquez en sus buenos tiempos. Miguel inicia calificando el acuerdo como «gansteril» y llamó «colonialismo capitalista» a la actuación de Trump y sus vasallos. Llamó a........
