El ostracismo energético: cuando la energía expulsa al ciudadano de la sociedad
En la sociedad contemporánea existe una forma de exclusión que todavía no hemos aprendido a nombrar suficientemente: la exclusión energética. Una persona puede vivir dentro de una ciudad, tener documentos, derechos, una vivienda y formar parte formalmente de una comunidad, pero encontrarse materialmente apartada de muchas de las condiciones que permiten participar en ella. Cuando la falta de energía le impide estudiar, conservar alimentos o medicamentos, disponer de agua, comunicarse, trabajar o mantener unas condiciones mínimas de vida, esa persona comienza a quedar fuera de la sociedad que jurídicamente la reconoce como ciudadana. A esta situación propongo llamarla ostracismo energético.
El concepto parte de una idea sencilla: existe un umbral energético vital, es decir, un nivel básico de disponibilidad energética que ninguna persona debería atravesar hacia abajo. Por debajo de ese umbral no estamos hablando simplemente de menor consumo, austeridad o pobreza material. Estamos hablando de la pérdida de capacidades esenciales para vivir en la civilización contemporánea. La energía se ha convertido en una condición tan transversal de la existencia que su ausencia puede afectar simultáneamente la educación, la salud, el acceso al agua, la alimentación, el trabajo y la comunicación. Por eso, quedar sin energía suficiente puede significar quedar sin posibilidades suficientes.
La pobreza energética describe fundamentalmente una........
