Flexibilidad táctica sin ingenuidad estratégica. No al desarme ideológico de nuestra Revolución
El intelectual portorriqueño Ramón Grosfoguel, a quien admiro y sigo, en varias entrevistas que ha concedido cuando se la ha preguntado sobre el actual momento político que vive Venezuela, ha aclarado sobre el tema de las traiciones a las que pudo haber sido objeto el Presidente Maduro en la denominada Operación "Resolución Absoluta" del sábado 3 de enero de 2026. Pero su mensaje más importante, ha sido que en el marco de las "negociaciones" que la actual Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez ha tenido que sostener con la administración Trump, es que debemos tener flexibilidad táctica, pero sin ingenuidad estratégica. Trataremos en las próximas líneas de explicar de que se trata esto.
La política no solo es un arte, sino que es compleja por decisiones que se deben tomar en el marco de la actual coyuntura y por complejidades del caso. No en balde el imperialismo yanqui utiliza como ficha de cambio nada más y nada menos que al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada y Primera Combatienta, Cilia Flores.
Además de ello, pende sobre nuestras cabezas, no solo sobre la de la Presidenta Encargada Delcy, no solo sobre el compañero Presidente de la Asamblea Nacional Jorge Rodríguez, no solo sobre la cabeza del Vicepresidente Sectorial de Política, Seguridad Ciudadana y Paz y actual Ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Capitán Diosdado Cabello, sino sobre 30 millones de venezolanos y venezolanas, la amenaza apuntándonos con misiles, cañones y todo un armamento fragmentario y letal, de una nueva agresión al país. No se trata de un acto de temeridad como lo diría el Comandante Fidel Castro, sino de preservar la vida y minimizar los posibles daños. Y que uno de los fines de nuestro Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia que estamos construyendo es ese, la vida.
De ahí, como la misma Presidenta Encargada ha señalado, que se han tenido que tomar todo un conjunto de decisiones que serían poco comprendidas. Incluso decisiones que si bien en términos jurídicos y políticos no aguantarían en otras circunstancias un recurso de nulidad por su inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, pero todo ello en aras de preservar la vida de la mayoría de la población, como hemos indicado, en el marco de la paciencia y prudencia estratégica.
Esto aunque podamos estar en desacuerdo, lo señalamos sin complejos, comprendemos que las circunstancias obligan porque de momento no hay otras opciones. Pero hay que tener a nuestro juicio, una comunicación asertiva con nuestro pueblo.
Pero, queremos destacar un buen artículo que escribió la semana pasada y que leímos hace algunos días del dirigente opositor, pero creemos nacionalista, Leopoldo Puchi, publicado en El Universal y otras webs, titulado "Venezuela: La ocupación silenciosa". Allí Puchi sostiene que si bien la ofensiva militar estadounidense del 3 de enero de 2026 duró algunas horas, lo peligroso de este momento y la actual coyuntura es que la guerra cultural puede prolongarse mucho más.
Esto porque como bien lo explica Puchi, si bien recibimos un revés en el plano bélico, pero a partir del 4 de enero ha comenzado una batalla o mejor expresado una guerra en otro plano. Porque las guerras de hoy en día no solo se libran en el plano militar, sino también en el lenguaje y en los medios de comunicación, además de otros ámbitos. Pero en el caso de la denominada Guerra Cultural, a través de los medios de difusión y propaganda se moldean las percepciones colectivas y donde se pretende inocular e incrustar el conformismo y la idea de que el concepto de soberanía es anacronismo.
Como lo........
