Cuando la tierra tiembla, emerge la fuerza de las masas
Los devastadores terremotos que han golpeado a Venezuela han dejado una profunda estela de dolor entre miles de familias trabajadoras. La pérdida de vidas humanas, los heridos, las viviendas destruidas y la incertidumbre que pesa sobre numerosas comunidades constituyen una tragedia que conmueve a todo el país. En estas circunstancias, la primera obligación de todo revolucionario es expresar su solidaridad con las víctimas y con todos aquellos que, en medio de enormes dificultades, luchan por salvar vidas y ayudar a quienes más lo necesitan.
Sin embargo, junto al sufrimiento y la destrucción, los acontecimientos también han puesto de manifiesto otra realidad que merece ser analizada. Mientras los medios de comunicación suelen concentrarse en las cifras de daños materiales y en las declaraciones oficiales, millones de personas han podido observar algo que se repite una y otra vez en cada gran catástrofe de la historia: cuando la tierra tiembla, cuando las instituciones se ven sobrepasadas por la magnitud de los acontecimientos y cuando la vida cotidiana queda abruptamente interrumpida, emerge con fuerza la solidaridad de las masas trabajadoras.
Existe una imagen que se ha repetido incontables veces en terremotos, inundaciones, incendios y otras tragedias alrededor del mundo. Los primeros auxilios casi nunca llegan desde despachos lejanos. Los primeros en actuar suelen ser quienes ya se encuentran allí: vecinos, trabajadores, jóvenes, familiares y habitantes de las comunidades afectadas.
Son ellos quienes realizan los primeros rescates improvisados. Son ellos quienes remueven escombros con sus propias manos cuando todavía no han llegado equipos........
