Globolín Jackson. Reinventarse desde cero
Pleno ejemplo de lo que es reinventarse desde cero ha sido Globolín Jackson, Iván Alejandro Adame Ramos, nombre que el 9 de julio de 2012 reveló al portal Colima Noticias, y que hoy catorce años después, ya con cuarenta y cuatro años en la piel y un cúmulo de experiencias vividas, platicó con SociodigitalTV en "Historias de Vida", recordando nuevamente, ya sin mucha emoción, como si fuera solo una anécdota, que desde los seis años fue un niño de la calle en su natal León, Guanajuato y lo inmerso que estuvo en las drogas.
En el vasto universo de los creadores de contenido mexicanos, pocos personajes han tenido una historia tan singular y marcada por la adversidad como ha sido Globolín Jackson; porque detrás de ese maquillaje, las pelucas y las parodias virales que millones de personas consumen en redes sociales, existe hoy una trayectoria de supervivencia, resiliencia y transformación personal que comenzó mucho antes de que las cámaras y las plataformas digitales lo convirtieran en una figura reconocida.
Nacido en León, Guanajuato, en 1981, Globolín nos narra una infancia marcada por la precariedad, donde la adversidad lo llevó desde muy pequeño a vivir en situación de calle, enfrentando diariamente la incertidumbre de conseguir alimento y un lugar donde pasar la noche, y que generalmente eran las bancas de algún parque; su vida transcurría en las calles del centro de la ciudad, observando a los artistas urbanos y a los payasos que realizaban espectáculos para ganarse unas monedas.
Aquellas presentaciones despertaron su curiosidad, aunque nunca imaginó que terminarían por cambiar su destino. Todo comenzó cuando uno de los artistas ambulantes le propuso integrarse al oficio de payaso. "…NO, como crees, yo no me pintaría de payazo", le respondió, porque la vergüenza le hacía parecer absurda la idea de maquillarse y actuar frente a desconocidos; era algo que jamás había considerado. Sin embargo, una palabra cambió su perspectiva: el dinero.
La posibilidad de obtener ingresos honestamente representaba una oportunidad que no podía ignorar. Así fue como se maquilló por primera vez y emprendió un viaje hacia Silao, Guanajuato, para trabajar en el transporte público. Aquella jornada le dejó apenas cien pesos, una cantidad modesta para........
