menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El regreso de la Doctrina Monroe: cómo la guerra en la sombra de Trump está desestabilizando América Latina

32 0
16.03.2026

Durante más de un siglo, Estados Unidos ha ejercido una influencia política, económica y militar abrumadora en América Latina. Desde las intervenciones de la Guerra Fría hasta la llamada "guerra contra las drogas", Washington ha justificado repetidamente su implicación en la región como una defensa necesaria de la estabilidad y la seguridad.

Sin embargo, bajo la administración de Donald Trump, la política estadounidense hacia América Latina ha entrado en una fase nueva y cada vez más volátil. Una combinación de operaciones militares encubiertas, presión económica y competencia geopolítica ha reavivado un estilo de intervención que muchos en la región creían superado desde el siglo XX.

Lo que Washington presenta como una campaña contra los cárteles del narcotráfico y gobiernos hostiles se asemeja cada vez más a algo más antiguo y controvertido: la reafirmación del dominio estadounidense en el hemisferio occidental.

Las consecuencias ya son visibles. La inestabilidad política en Venezuela se ha profundizado, las redes del crimen organizado se están expandiendo por el continente, las presiones migratorias están aumentando y América Latina vuelve a convertirse en un escenario de competencia entre grandes potencias.

En el centro de la controversia se encuentra un problema fundamental: la falta de transparencia en torno a algunas de las acciones más agresivas de la administración estadounidense en el extranjero.

Una guerra sin transparencia

Pocas operaciones ilustran este problema con tanta claridad como la intervención estadounidense en Venezuela.

A comienzos de 2026, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación espectacular que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos relacionados con el narcotráfico. La misión se ejecutó con una rapidez y un secretismo extraordinarios, dejando a muchos gobiernos de la región intentando comprender lo que había ocurrido.

Incluso dentro de Washington, los detalles de la operación siguen siendo limitados. La supervisión del Congreso ha sido mínima, y la administración ha ofrecido solo explicaciones parciales sobre la base legal y los objetivos estratégicos de la misión.

Esta falta de transparencia ha alarmado a numerosos analistas y diplomáticos. América Latina tiene una larga historia de intervenciones estadounidenses realizadas con escasa consulta a los gobiernos de la región. Para muchos observadores, la operación venezolana parece seguir ese mismo patrón.

Estados Unidos ya había incrementado su presencia militar en el Caribe meses antes de que la operación tuviera lugar. Buques de guerra, aviones de vigilancia y unidades de fuerzas especiales fueron desplegados como parte de una campaña contra redes de narcotráfico supuestamente vinculadas al gobierno venezolano.

Los funcionarios describieron la misión como un paso necesario para combatir el tráfico de drogas y el crimen organizado transnacional. Sin embargo, la magnitud del despliegue — la mayor presencia militar estadounidense en la región en décadas — sugería un objetivo estratégico mucho más amplio.

La........

© Aporrea