El mundo del día después
Cuando uno escribe los primeros renglones de una idea, de un concepto o un sueño, no sabe dónde terminará el mismo, como sucede con la descripción de la situación actual del mundo, que está generando una dinámica de acontecimientos direccionada al exterminio de la Humanidad, ante un silencio cercano a la complicidad de los dirigentes mundiales.
Nadie puede predecir los acontecimientos, sí podemos describir con alguna precisión los datos de la realidad no siempre informada, mucho menos analizada en la sociedad "líquida" (Bauman) en que vivimos sumergidos, producto de la acumulación de poder cultural, económico y político del hegemonismo ejercido por décadas, por el Mundo Unipolar liderado por EEUU.
Esa impregnación fue creando una conciencia dominada por los medios y redes, orientadas al individualismo egoísta y la diáspora social en los diferentes pueblos del mundo, que cambió el eje histórico de las construcciones sociales vertebradas en función de mejorar la vida, variando a una concepción materialista, de búsqueda individual, de pérdida de identidad y volatilidad del pensamiento crítico, que comenzó a justificar muertes por mercancías, genocidios por seguridad, destrucción en nombre de la "libertad", "democracia" a cualquier precio, aun avasallando sus mismos principios republicanos.
El mundo del mañana no será igual al conocido, no podremos imaginarlo hoy ya que puede serlo, desde una mirada optimista, producto de una nueva arquitectura global de paz, con desarrollo, justicia social, respeto a las soberanías y equilibrio comercial, que sería lo deseable. Difícil visualizar ese camino hoy con una guerra mundial "en cuotas", como decía Francisco el Papa argentino, que no fue tomado en su literalidad, anticipando un curso dramático del mundo, de guerras y destrucción.
Trump ha destruido los últimos puentes de respeto internacional, arrasando los límites construidos por décadas, erosionando a fondo la continua pérdida de valores morales y códigos de........
