¿A quien se le puede creer en medio de una Guerra?
La verdad y la información son víctimas de los conflictos bélicos y la población mundial sufre las consecuencias de esta realidad, porque no está al tanto de los hechos tal como ocurren y son fáciles presas de la manipulación de grandes intereses guerreristas.
La verdad y la información son víctimas de los conflictos bélicos y la población mundial sufre las consecuencias de esta realidad, porque no está al tanto de los hechos tal como ocurren y son fáciles presas de la manipulación de grandes intereses guerreristas.
Se le atribuye al poeta griego Esquilo (c.525 a. - 456 a.C.) la conocida frase "La primera víctima en la guerra es la Verdad", aunque debatida su autoría, no cabe duda, de cuanta sabiduría encierra esta expresión.
Pero no sólo es la Verdad, la afectada por la guerra, por supuesto, los llamados ahora medios de comunicación (Portales, Redes, Internet y afines), que transmiten lo que acontece, también de alguna manera son afectados, porque son utilizados, manipulados para desinformar y propagar las noticias y hechos que a las partes les interesa informar u oculta a la opinión pública tanto interna como internacional.
En otras palabras, la información, que teóricamente debe contener o aproximarse a la verdad de los hechos y los medios en general, se convierten también en instrumentos de guerra, porque son utilizados para manipular la conciencia mundial, a través, de la proliferación de una propaganda dirigida a confundir y distorsionar la verdad de los acontecimientos bélicos y sus consecuencias.
Frente a esta realidad los ciudadanos del mundo, que estamos frente a la expectativa de los acontecimientos, estamos prácticamente de manos atadas, incapaces de influir sobre la utilización de los medios para manipular conciencias y enviar informaciones, que en más de un 60% carece de veracidad y es dirigida con el propósito de crear una imagen distinta de lo que ocurre en la realidad, en el terreno de los hechos.
De allí que la credibilidad de los medios en general, durante el desarrollo de conflictos bélicos, es estrechamente limitada, está en cuestión.
Si tenemos que afirmar algo, podemos decir, que en el marco de los conflictos bélicos, los medios, no son tales medios, sino, que se convierten en actores, son instrumentos de guerra, porque son utilizados por las grandes corporaciones y maquinarias belicistas para manipular las informaciones, desorientar a los incautos, presentando los hechos de tal manera que influyan en la opinión pública, a favor o en contra de intereses de los que los controlan.
Hay ejemplos de sobra, testimonios fehacientes, de lo señalado, por mí, en esta reflexión, que tiene como propósito alerta a los lectores, para que en la medida de lo posible no se dejen manipular o busquen diferente fuentes de información para contrastarlas y tener su propio criterio al respecto de los temas en discusión.
Los medios internos, por ejemplo, en los diferentes países que se involucran en los conflictos bélicos, son inmediatamente objeto de censura y se les impedirá, so pena , de ser clausurados, informar sobre hechos, que podrían perjudicar, de acuerdo a la opinión de los estrategas militares, al país que ya está inmerso en la guerra.
Eso como política general de Estado, pero también podemos observar, que la militarización de los países en estado de guerra impedirá a toda costa informaciones de derrotas o calamidades que los afecta y los mismos militares, en la práctica, se ocupan de que esto se cumpla. Ergo, podemos ver en algunos videos que se envían, como miembros del ejército israelí, retiran de las calles, las cámaras de seguridad que se habían instalado en épocas de paz, para que ellas no graben los daños que producen los bombardeos contrarios y esas imágenes puedan ser utilizadas contra su país, aunque sean verdaderos.
El sensacionalismo, es un recurso, al que acuden con frecuencia los medios "informativos", durante los conflictos bélicos. Exageran los hechos que les interesa destacar en función de sus intereses y minimizan o borran del mapa comunicacional los que no les interesa como: (daños materiales, eliminación de sus líderes, bajas en muertos y heridos etc. Etc.)
De allí que la pregunta, con la que titulo este artículo y que da pie a la reflexión, tiene plena vigencia.
Hoy el mundo está en plena guerra, falta poco, para que sea mundial, en un tris, esto podría ser una realidad que enfrentará esta nueva generación, que ha vivido guerras localizadas, situaciones riesgosas en otros momentos de la historia, pero no una guerra mundial, como la que ahora se puede desarrollar, con bombas nucleares y de todo calibre (Remember bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki), recuerdos que todavía nos espeluscan y podrían repetirse.
De allí que como periodista, profesor de Ética y Legislación en la Escuela de Periodismo, de la Universidad Central de Venezuela, me permito recomendar a nuestros compatriotas, mantenerse ojo avizor, con espíritu crítico, consultando diversidad de fuentes, para fijar nuestro propio criterio sobre los hechos.
En la medida de lo posible y de acuerdo a nuestra propia formación, evitar la desinformación, la atracción por las informaciones sensacionalistas; diversificar las fuentes de información, tratando de identificar las independientes o menos parcializadas.
Todo lo anterior, podría contribuir a mi manera de ver las cosas, a fijar una visión sobre los hechos, más cercana a la realidad, que nos permita de alguna manera orientarnos en lo que debemos hacer y cómo comportarnos en el marco de la sociedad y el ámbito familiar.
El NO, a la guerra, debe ser el norte, porque, es durante la paz, que el mundo puede desarrollar sus potencialidades y la vida continuar sin los avatares trágicos y dolorosos de una situación belicista permanente, como las que conocemos a través de la historia.
