El whiskicito de los vivazos o los ideologos del pragmatismo chavista
Desde que tengo memoria, incluida la aportada por algún libro de historia, en Venezuela ha habido una activa, aguda y movida "opinión pública": desde los panfletos de Antonio Leocadio Guzmán, llegando a José Ignacio Cabrujas, los debates entre Uslar Pietri y Prieto Figueroa, las intervenciones de Uslar Pietri, los versos ácidos de Andrés Eloy y un larguísimo etcétera. Hoy en día, en la Venezuela tutelada, entregada y de apagones diarios, continúa esta sabrosa tradición nacional que, como en otros períodos oscuros de nuestra historia, dice y discute sus cosas entre las rendijas que dejaba la censura de las sucesivas dictaduras y democracias imperfectas. En ese mar de opiniones, hoy más revueltas sus aguas en virtud de las redes sociales, hay un conjunto de columnistas, algunos de ellos empresarios de encuestas, que, más que analizar, juzgan y sentencian a los actores políticos, con una actitud de "sobrados", una risita condescendiente, una ironía que se pretende británica y hasta un refinamiento del lenguaje que pretende impresionar, hasta con términos epistemológicos. A veces, uno los lee y cree escuchar, de fondo, el campaneo de un "whiskicito".
Habrá adivinado nuestro estimado lector a quiénes me refiero: Carlos Raúl Hernández, Jesús Seguías y, en un nivel menos ácido, Luís Vicente León, Luís Fuenmayor, Enrique Ochoa Antich, "Kiko", entre otros que son dignos de olvido. Los tipos escriben bien, hay que reconocerlo. Son auténticos intelectuales orgánicos. Su lógica, en cambio, parte de unas premisas muy simples: a) MCM es una loca de carretera, bruta e histérica, extremista y peligrosa; b) todo con el "chavismo", nada contra el "chavismo", entendiendo por "chavismo" el triunvirato tutelado y guiado por el "pragmatismo chavista" de Ameliach; c) hay que seguir, a su ritmo y gusto, el plan de Trump. De allí,........
