¿Democracia sin educación?
¿Será disfuncional la Escuela venezolana en materia de formación ciudadana? De seguro el problema de la educación para la democracia no consiste sólo en la buena voluntad política de emprender reformas educativas, sino que antes se precisa conquistar la voluntad de los actores de la educación, especialmente la voluntad de los educadores. Mas, para conquistar esa voluntad se requiere persuadirlos y convencerlos de que hay una serie de obstáculos que enfrentar, muchos de ellos invisibles, unos que dependen más de la institución escolar, otros que encuentran su lugar fuera de la escuela. En cuanto a los primeros, se necesita vencer una cultura autoritaria y magistrocéntrica, cultura que aún persiste entre maestros y profesores, con una dimensión actitudinal y otra cognitiva. Actitudinal, en tanto se refleja en las formas autoritarias de proceder frente a los alumnos. Cognitiva, pues modificar estas actitudes supone alcanzar un conocimiento efectivo del carácter práctico de la educación para la democracia. De los obstáculos externos a la Escuela, que hallamos en la familia, en los medios de comunicación social, en las redes sociales y en los diversos entes de la comunidad, no vamos a hablar aquí en esta oportunidad.
Hoy nos........
