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El fútbol ante la crítica y la rapacidad de lo “políticamente correcto”

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06.07.2026

El fútbol es una manifestación más de la sociedad y del mundo que construimos y nos toca vivir. Es un espectáculo/negocio que condensa a la perfección las dimensiones simbólico/culturales y las formas en que se organiza el capitalismo contemporáneo. Por más diáfano y alejado de la praxis política que se precien el fútbol, sus jugadores y sus dirigentes, la realidad es que forma parte de estructuras de poder y dominación que se corresponden con un todo más amplio relacionado con los sistemas políticos nacionales y con la conflictiva geopolítica; de ahí que sea un fenómeno social eminentemente político.

A su vez, el fútbol reproduce estructuras de poder diferenciadas que en su génesis se encuentran arraigadas o soterradas en la vida cotidiana de las sociedades. El fútbol es, en esencia, una praxis política por varias razones: es parte de las estructuras de poder, dominación y riqueza; es también parte de procesos de acumulación de capital; a su vez, atiza el nacionalismo y los regionalismos; moviliza a escala global a miles de millones de seres humanos bajo una lógica imperial centrada en el espectáculo; conforma rasgos de la cultura popular; y fomenta una ideología meritocrática regida por la competitividad, el triunfo exacerbado y la marginación del derrotado. Reproduce, en última instancia, una racionalidad dicotómica, con la cual no pocas veces son exacerbados los ánimos de las masas.

La normalidad dentro del futbol como espectáculo/negocio es que sus protagonistas no emiten –por lo general– opiniones sobre temas extra-futbolísticos. Existe una especie de pacto implícito en el mundo de fútbol que lleva a que no pocos de sus protagonistas guarden silencio sobre temas del momento relacionados con el acontecer de sus sociedades y del mundo. Se apela a que el futbolista solo se dedique a jugar, a que guarde cierta neutralidad y no haga pronunciamientos políticos. Aunque existen excepciones: la más fácil de reconocer sería la postura política del FC Barcelona antes de convertirse en una máquina global que factura miles de millones de euros y que dejara de ser “Més que un club”. En antaño, esta entidad deportiva encarnó valores democráticos y de abierta crítica al centralismo monárquico y franquista. Con su bandera inclinada al catalanismo, reivindicó la identidad y los derechos territoriales catalanes. Sus contribuciones a la lucha por la autonomía datan desde 1918, cuando se suma abiertamente al movimiento catalanista. A su vez, el club también reivindicó la Segunda República Española en los años treinta del siglo XX.

En el plano individual, sobresale Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira, “el Doctor Sócrates”. Quien fue un brillante futbolista brasileño de los años setenta y ochenta que comprendió al fútbol como una abierta acción política y reconoció el poder que supone para un deportista de élite posar con sus dotes en un escenario de masivo........

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