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Neutralidad de FIFA y su discurso sobre DDHH se desmoronan mientras Trump se apropia del Mundial

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12.06.2026

El Mundial de la FIFA 2026 ha puesto en evidencia el mito de que los grandes eventos deportivos globales existen al margen de la política. Lo que se presentó como la Copa del Mundo más inclusiva de la historia ha terminado convirtiéndose en una demostración de cómo el poder estatal, el control fronterizo y los intereses geopolíticos prevalecen sobre los principios de igualdad y acceso que los organismos deportivos internacionales afirman defender.

En gran parte de la cobertura celebratoria del torneo se omite la creciente lista de jugadores, funcionarios, periodistas, personal de apoyo y aficionados que han enfrentado denegaciones de visado, deportaciones, interrogatorios prolongados, revocación de autorizaciones de viaje y exclusiones administrativas.

Mientras la FIFA continúa promoviendo un relato de unidad global, la realidad que enfrentan muchos participantes del Sur Global cuenta una historia muy distinta.

La exclusión del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, la detención e interrogatorio del delantero iraquí Aymen Hussein, la deportación del fotógrafo iraquí Talal Salah, las barreras de visado impuestas a funcionarios y aficionados iraníes, y los retrasos que afectan al personal de la selección sudafricana no son incidentes aislados.

Revelan un patrón en el que la movilidad, el acceso y la participación están cada vez más determinados por la alineación geopolítica y no por el mérito deportivo.

Quizá el ejemplo más revelador fue el trato a Irán. Mientras la FIFA insiste en que el fútbol debe trascender las disputas políticas, funcionarios, personal técnico y seguidores iraníes se enfrentaron a una serie de restricciones que evidenciaron los límites de ese principio.

Quince miembros del cuerpo directivo, técnico y administrativo de Irán fueron privados o no recibieron visados de entrada, lo que obligó a la selección nacional a operar sin personal clave durante el torneo. Las autoridades del fútbol iraní condenaron las restricciones como discriminatorias, mientras el equipo se vio obligado a establecer su base de entrenamiento en Tijuana, México, y a cruzar la frontera para disputar sus partidos debido a las preocupaciones de visado y seguridad.

La exclusión se extendió más allá de los funcionarios del........

© Aporrea