Polarización y enfrentamiento político presagian nuevos estallidos sociales y creciente movilización popular en Colombia
Polarización y enfrentamiento político presagian nuevos estallidos sociales y creciente movilización popular para impedir que se hagan trizas las reformas sociales y las libertades democráticas.
El espaldarazo ultraderechista de Donald Trump al candidato de neofascismo colombiano, Abelardo de la Espriella, coloca a Colombia de manera explícita en la jurisdicción de la doctrina Monroe 2.0 y de la órbita del protectorado imperial de los Estados Unidos, que tiene en Venezuela una primera pieza consolidada y pasos muy notable en Cuba, sometida al bloqueo económico, al asedio naval y a la supeditación geopolítica del Comando sur, en el marco de la Nueva Teoría de la Seguridad Nacional de Washington que refleja claramente el caótico mundo de hoy en que la hegemonía global de los Estados Unidos ha perdido buena parte de su capacidad, especialmente por el hundimiento en el pantano de la guerra contra la republica de Irán que ha puesto al desnudo las limitaciones del aparato bélico gringo, de su nombrada guerra cinética y su reputación política en la vida doméstica norteamericana por el anunciado debacle republicano de las elecciones legislativa del noviembre de este año.
Nos estamos moviendo en un terreno político en que hemos sido atrapados por el oleaje asociado con el auge de la ultraderecha en el planeta, con sus nuevos discursos y tecnologías cibernéticas y cuánticas utilizadas para guerras emocionales, del conocimiento y de la manipulación a fondo de los individuos desde las redes y las granjas de bots.
Con los resultados electorales del pasado domingo 31 de enero parece estarse repitiendo el escenario del 2016 cuando se votó el plebiscito de la paz en que se impuso el NO uribista por un estrecho margen, en un contexto de aguda polarización política y enfrentamiento social, que afectó los alcances de los consensos de la Habana entre el gobierno de Santos y los dirigentes de las Farc, encabezados por Rodrigo Londoño, dando pie al regreso del partido de Uribe Vélez al gobierno (2018) en cabeza de Ivan Duque quien llego a la presidencia con la clara determinación de hacer trizas la paz, como en efecto ocurrió.
Tal polarización política fue también la que en ese momento llevó al triunfo del Brexit en Londres para ordenar la salida de Inglaterra de los acuerdos con la Unión Europea, impulsada por el ultraderechista Nigel Farage.
La actual coyuntura colombiana, con dos candidatos claramente definidos, con una innegable simetría en la influencia electoral ofrece todos los elementos de la polarización política y el enfrentamiento radical que bien puede estar presagiando nuevos estallidos sociales, nuevas explosiones populares en los territorios en la medida en que un triunfo de Abelardo de la Espriella (registrado ayer en la encuesta de AtlasIntel con un De la Espriella triunfando con el 54% de la votación total) también implicara hacer trizas las reformas sociales, las libertades democráticas y los derechos ambientales alcanzados en los últimos 24 meses.
Esa polarización social exacerbará la rabia popular, campesina y étnica con lo que serán las medidas regresivas de un gobierno ultra liberal y despótico como el de Miley y su motosierra, el de Bukele y sus mega cárceles y el de Trump y su ICE contra las migraciones.
Así que la polarización es un fenómeno real que mal se puede negar, pues se trata de un proceso en el que la sociedad se divide en dos extremos opuestos y distanciados, con muy poco espacio para el diálogo. La polarización es cuando las diferencias son tan profundas que el debate se transforma en una lógica de "nosotros contra ellos". Es un momento "schmitiano" de la política (Carl Schmit) en que la misma se organiza........
