El Fondo de Adaptación y la tragedia climática de Montería
La espantosa tragedia climática en el departamento de Cordoba (300 mil personas colocadas en el abandono absoluto) y los municipios localizados en la rivera de los rio Sinú, Canalete y San Jorge, está propiciando una muy profunda reflexión sobre el papel del Estado y de sus instituciones (UNGRD y Fondo de Adaptación) en el manejo de los problemas ligados al traumático cambio climático que ocurre en el planeta.
En Colombia, dada su compleja geografía y su estrecho vínculo con los océanos atlántico y pacífico, son altísimos los riesgos de desastres con graves daños sobre la población. Así que, el problema no es la presencia de eventos climáticos muy extremos. El asunto es de otro orden, es que las instituciones públicas (UNGR y Fondo de Adaptación), de muy reciente creación, aparecen de manera tardía luego de que el riesgo se ha hecho una realidad, cuando lo que se debió haber hecho fue minimizar la exposición y vulnerabilidad antes de presentarse el desastre como ocurre con frecuencia y lo está demostrando la inundación de un departamento como Cordoba.
Desde la ocurrencia del fenómeno de la Niña (2010-2011), en nuestro país son muchas las voces de funcionarios, de políticos, académicos y charlatanes de cafetín, que sugieren que el riesgo se gestiona bien por la maraña institucional dispuesta para el efecto; sin embargo, los hechos acumulados y las evidencias registradas nos indican otra realidad: el Estado "medio administra" desastres en condiciones de mucha deficiencia y burocratismo. La repetición de deslizamientos, inundaciones, sequias y perdidas económicas y productivas ligadas a las variaciones y a las alteraciones climáticas no reflejan eventos extraordinarios ni una fatalidad de la naturaleza, sino a un modo institucional persistente de decisiones institucionales que producen vulnerabilidad y migración de los costos al futuro de la sociedad, aplazándolos.
El punto es la debilidad para articularlos en el marco de una clara racionalidad de adaptación.
Hay que considerar que, a lo largo de décadas, el análisis del cambio climático domestico ha variado entre discursos sobredimensionados de mitigación y de soluciones reactivas a las emergencias. Pero insistir en un enfoque volcado en la emergencia y en la mitigación es poco eficiente y presupuestalmente inmanejable.
Las torrenciales lluvias –como las de febrero en el departamento de Cordoba y Montería- que desatan devastadoras inundaciones, al lado de prolongados periodos de sequía que propician desabastecimiento hídrico, hacen parte de un modelo que ya no se puede desconocer como "epifenómenos" de gran impacto.
Lo único cierto es que estamos delante de manifestaciones de un clima y de un régimen de lluvias que ha mutado radicalmente y cuya alteración se siente por todos los lugares del territorio.
Así, si el Estado y el gobierno no le da un........
