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Atando cabos sueltos en Venezuela la región y el hemisferio

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04.03.2026

Un buen intento, sin dudas, de quienes se han prestado a realizar la disección del cadáver actual sobre la plancha de una realidad política, social, económica, ideológica y existencial, en un mundo que lejos de ir hacia adelante, retrocede hacia las pretensiones de volver a lograr lo que ya no es posible, llenar los espacios que se dejaron a la intemperie de las circunstancias vividas en los últimos quinientos años. La situación actual en la que nos encontramos, requieren de nuevos análisis puesto que son de hecho situaciones que han roto los esquemas, y no hay posible contención, al parecer, que no sea el de una escalada peligrosa por lo letal, del uso de las ojivas nucleares, en Venezuela, la región y el hemisferio, como ocurre a nivel de las culturas y las civilizaciones enfrentadas en general, retazos de los viejos conflictos no subsanados, que se encuentran bajo la frágil determinación de la guerra total que pareciera estar dispuesto los EE.UU., a llevar a cabo, para mostrarse como lo que fue en el pasado y es imposible de lograrlo, como lo ocurrido desde 1866 hasta 1989. Las razones, volver a un reparto de los espacios vitales para las potencias actuales, de lo que sería la Quinta Ola a nivel global, tomando por asalto los Estados Naciones donde existen reservas a futuro de energías líquidas y de tierras raras, necesarias y fundamentales como recursos de primer orden, antes del año 2050.

Acaso no es obvio las negociaciones y los intereses a que han llegado por separado Putin y Xi Yin Pin, Putin y Trump, Trump y Delcy, en estos dos largos años de concertaciones, de negociaciones y de relaciones con los Rodríguez, que seguían los lineamientos de Maduro, a quien hoy le han cargado todos los cargos difusos, que les corresponde a todos y todas, a quienes durante los 27 años del proceso de cambios, permanecen atrincherados en el poder, cabalgando sobre los lomos de un progreso de elites, y realizando los milagros con los escapularios ajenos, los de Chávez, y demás mesianismos, muy de los países adoradores de ídolos. La responsabilidad es individual, pero también compartida cuando se trata de evaluar el desempeño de las políticas de Estado, bajo la administración de quienes están en el gobierno, sea el chavista, el madurista o el rodriguista. Sin obviar al aparato de las fuerzas del orden y la disuasión por medio de las armas, del terror y de la represión del Estado interventor, a través de las instituciones al servicio de los grupos enquistados en el poder, pasando por encima del soberano, de la constitución y las leyes, de lo cual se jactan de observar a discreción, y con el traje a la medida de las circunstancias, total, billete hay de sobra para comprar y pagar conciencias, que al final, son meros eufemismos que se usan y desechan a petición. Maduro sin duda fue un prisionero de Palacio Blanco, en su aposento cedido por Palacio Miraflores, donde se bate el cobre que todavía queda en el caldero de las pasiones y las expresiones vernáculas, desde el aparato burocrático y la última palabra de los gendarmes necesarios, que por cierto jugaron un papel deleznable al momento de la entrega pactada del presidente de facto desde el 28J24 al 3E26.

Pese a todo lo malo y del electrochoque para la sensibilidad de muchos y muchas, ante la debilidad interna frente a la artera agresión de que fuimos objeto por parte de la administración del psicópata mayor en EE.UU. en los últimos tiempos Donald Trump y los sociópatas Rubio, Vance y el soldadito de plomo del Pentágono, en medio de la desestabilización interna en la propia casa, donde el........

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