Hemisferio occidental: Una historia de los Estados Unidos escrita por la guerra
Fuente: American political prints, 1766-1876 / Bernard F. Reilly. Boston : G.K. Hall, 1991, entry 1830-1. CC. Picryl. https://picryl.com/media/united-states-slave-trade-1830
Mientras Estados Unidos e Israel lanzaron, a partir del 28 de febrero de 2026, una nueva agresión militar de gran envergadura contra Irán y el Líbano, al mismo tiempo que continúan el genocidio en Gaza contra el pueblo palestino y la anexión de Cisjordania, es importante analizar, desde una perspectiva histórica, la política de Estados Unidos en las Américas.
Esto es lo que nos propone Eric Toussaint en el artículo: «Hemisferio occidental: una historia de Estados Unidos escrita por la guerra».
Este estudio histórico forma parte de una serie de artículos dedicados por el autor al análisis de la política internacional de la administración de Trump y de los gobiernos que la precedieron.
La historia oficial de los Estados Unidos suele presentarse como el relato ejemplar de una nación forjada en la lucha por la libertad y la ampliación progresiva de los derechos democráticos. Sin embargo, una mirada crítica revela otra continuidad menos celebrada: la guerra como instrumento constitutivo del poder estadounidense. Desde las campañas coloniales contra las naciones amerindias, pasando por la esclavitud y la segregación racial, hasta las intervenciones militares y golpes de Estado en América Latina y el Caribe, la expansión territorial, económica y política de Estados Unidos ha estado profundamente vinculada a la violencia organizada. Este artículo propone recorrer esa trayectoria histórica para mostrar que no se trata de episodios aislados ni de desviaciones accidentales, sino de una lógica estructural que ha acompañado la formación y proyección del Estado estadounidense desde sus orígenes hasta la actualidad.
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Hemisferio occidental: Una historia de los Estados Unidos escrita por la guerra
El aplastamiento de los pueblos amerindios
La esclavitud de las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
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Conclusión: una continuidad imperial, desde la conquista de tierras hasta la dominación hemisférica
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El aplastamiento de los pueblos amerindios
La historia dominante de los Estados Unidos se presenta como la de una nación nacida de una lucha por la libertad, que ha ido ampliando progresivamente los derechos democráticos. Esta interpretación es profundamente engañosa. La trayectoria de los Estados Unidos es, ante todo, la de una conquista armada por las potencias europeas y sus colonos, que comenzó mucho antes de 1776 en detrimento de los pueblos amerindios.
Desde el siglo XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones amerindias
Desde el siglo XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones amerindias. Esta guerra no fue ni marginal ni defensiva: su objetivo era la apropiación de tierras, la destrucción de las sociedades indígenas y la imposición de un orden colonial basado en la jerarquización racial. Las masacres de civiles, la destrucción de aldeas, los desplazamientos forzados, la esclavitud y los tratados impuestos por la fuerza constituyen los instrumentos habituales de esta conquista.
La independencia de 1776 no rompió con esta lógica, sino que la transformó. La violencia colonial se convirtió en una política de Estado, llevada a cabo en nombre de la República. Las guerras contra las poblaciones amerindias del siglo XIX en el marco de la Indian Removal [1], la política de reservas y el exterminio de pueblos enteros prolongaron y amplificaron las prácticas coloniales anteriores.
Mapa reconstruido de las áreas geográficas donde se hablaban las distintas lenguas de los nativos americanos en Estados Unidos. Por William C. Sturtevant, Instituto Smithsonian, 1967 - Mapa del USGS de 1967, dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5824202
Una vez completada en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las fronteras durante el siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación. Guerras, ocupaciones, golpes de Estado, sanciones económicas e intervenciones militares directas o indirectas marcan la historia de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe.
Esa expansión tiene su raíz en la tendencia del capitalismo a expandirse en busca de la ampliación de sus mercados, las poblaciones que puede explotar y los recursos que puede extraer. Desde finales del siglo XIX, con la aparición de grandes empresas capitalistas monopolísticas con objetivos cada vez más internacionales y globales, esta tendencia se pone de manifiesto en frecuentes intervenciones contra países formalmente independientes, así como en un nuevo periodo de colonización (como el reparto del continente africano entre las potencias europeas en la conferencia de Berlín de 1885).
De más está decir que ese sistema, el sistema capitalista, desde sus orígenes hasta su consolidación, además del desplazamiento de las comunidades amerindias, de la esclavización de los pueblos africanos y de las intervenciones imperialistas, también incluye la explotación de la clase trabajadora en Estados Unidos. Lo señalamos, pues se trata de una dimensión del proceso que no examinaremos en este artículo.
Cronología de la agresión estadounidense en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Imagen diseñada por CADTM con ayuda de IA
La esclavitud de las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
Una vez concluida en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las fronteras a lo largo del siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación
Para completar el panorama de la violencia estructural que ha marcado la historia de los Estados Unidos, es imprescindible incluir la esclavitud de los africanos y sus descendientes, instaurada desde la época colonial e institucionalizada tras la independencia.
A partir del siglo XVII y sobre todo, en los siglos XVIII y XIX, millones de africanos fueron deportados por la fuerza a América del Norte en el marco de la trata transatlántica.
Reducidos a la esclavitud, eran considerados bienes muebles, privados de libertad, de derechos civiles y de cualquier reconocimiento jurídico como personas. Su trabajo forzoso constituyó uno de los fundamentos económicos de las colonias y, posteriormente, de los jóvenes Estados Unidos, especialmente en las plantaciones de tabaco, algodón, arroz y caña de azúcar del sur. Las condiciones de explotación eran extremadamente duras: jornadas laborales agotadoras, violencia física, separaciones familiares, ausencia total de protección legal frente a los abusos. La esclavitud se basaba en un sistema racial jerárquico que asociaba el color de la piel con el estatus social, justificando la opresión con teorías pseudocientíficas y religiosas.
Reproducción de un volante que anuncia una subasta de esclavos en Charleston, Carolina del Sur, en 1769. CC. Wikimedia Commons. https://picryl.com/media/slave-auction-ad-a85ad0
Por supuesto, existió un significativo movimiento antiesclavista, compuesto por distintas tendencias, desde las más moderadas e institucionales, hasta la más radicales e insurreccionales, representadas por figuras como John Brown. Junto a la resistencia de los esclavos no dejaron de plantear el problema de la esclavitud como un tema central e ineludible de la política en Estados Unidos.
La Guerra de Secesión (1861-1865) enfrentó principalmente a los estados esclavistas del sur con los estados del norte. Condujo a la adopción de la XIII Enmienda a la Constitución en 1865, que abolió oficialmente la esclavitud. Sin embargo, esta abolición no puso fin a la discriminación ni a la violencia. Durante el período conocido como la Reconstrucción (1865-1877) se lograron avances jurídicos, en particular con las enmiendas XIV y XV, que garantizaban la ciudadanía y el derecho al voto a los hombres negros. De igual forma, durante la ocupación del sur antiguamente esclavista por tropas federales se tomaron medidas para proteger a los libertos del abuso de usureros y antiguos amos, se protegió su ejercicio del derecho al voto, se logró la elección de funcionarios públicos negros y se crearon universidades para recibir a la población negra, anteriormente esclava. La obra clásica del sociólogo afroamericano W. E. B. Dubois, Black Reconstruction in America recoge la historia de este periodo. Pero estos logros se vieron rápidamente debilitados cuando la clase capitalista del norte abandonó esas políticas radicales y se acomodó al auge de los grupos supremacistas blancos en el Sur, lo que condujo a la consolidación del poder de las antiguas clases poseedoras blancas del Sur y la promulgación, a finales del siglo XIX, de las llamadas «leyes Jim Crow».
A finales del siglo XIX, las llamadas «leyes Jim Crow» instauraron una estricta separación racial en las escuelas, los transportes, los lugares públicos y el acceso a la vivienda
Estas leyes segregacionistas establecieron una estricta separación racial en las escuelas, el transporte,........
