menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Buenas amigo: del realismo y lo pragmático. Socialismo en burocratismo. Trump también tiene sus limitaciones

17 0
22.03.2026

A un amigo de las redes.

La realidad se debe asumir tal como es y, no como uno quiere, ella sea. Si se entiende como "idealismo" imaginar un mundo a nuestro particular deseo, que todo transcurra como uno cree y quiere, pese se tenga mucho poder, como Trump, asumirlo para el hacer, es erróneo. Tanto que, Trump, no hizo lo que él desea exactamente, sino lo que pudo, que es bastante y por ahora le sirve; para él, lo ideal, por decir algo, era después de haber sacado a Maduro de Miraflores, allí poner a MCM, pero la realidad no da para cumplir sus deseos, su "idealismo", porque él también de eso tiene. Aunque pudiera no ser o haber sido, según lo que uno observa, ese su ideal. Trump, pudo haber querido acordarse con Maduro, para eso habían hablado varias veces y poco tiempo antes del 3 de enero, pero la realidad, al poderoso Trump, le impuso que, para llegar a lo que ha llegado, debía sacar a Maduro del medio, para no dejar huella que había hecho concesiones, pese estas se derivasen de lo real y pertinente. No le convenía romper abruptamente con determinados factores, había que hacer alguna concesión y hasta cumplir un ritual que dejase la idea o el "idealismo" de muchos en movimiento. Pero también, ¿cómo concebir que Trump, de manera consciente, dejaría la idea que había hecho concesiones, pese éstas eran necesarias para evitar lo horrendo del 3 de enero? ¿Cómo esperar que Trump se exhibiera haciendo concesiones para llegar a acuerdos y no como el Dios tronante? ¿Cómo hacer para que sus aliados lo aceptasen? Pese lo que hizo, todavía estos no están satisfechos.

El idealismo, no necesariamente es un sentimiento colectivo, es individual; se puede soñar con ser el amo del mundo y tener a todos los humanos a los pies. Más o menos, dicho así, pues hay algo de exageración y hasta "idealismo", eso sueña Trump. Pero es un sueño no siempre realizable.

Tal proceder, es el mismo de la causa de tantas derrotas y golpizas sumadas por el Quijote, viendo castillos, lujosas mansiones, grandes y abrillantados salones donde sólo había miseria, taciturnidad o bellas damas, lujosamente vestidas, en campesinas harapientas, como Dulcinea, la del Toboso. Prevalece todavía, entre los ilusos, que creen ver al modelo capitalista en declive y guindando agarrado del último escalón o a Trump, dispuesto a hacer lo que sea, hasta desaciertos y provocarle pérdidas y fracasos al capital de su país, por satisfacerlos en su deseo de entrar a Miraflores en plan de gobernantes. Los mismos que, al estilo del Quijote, ven socialismo donde sólo hay, por la razones que sean, que tampoco explican todo, miseria, improductividad y burocratismo.

Pero Trump, tiene dentro sí o a su alrededor, a un Sancho que mira, remira y relee la realidad y le advierte, antes o después, para que asuma el asunto con certeza o corrija de inmediato. Entre los soñadores del socialismo, no hay espacio para Sancho, cuando lo descubren en medio de ellos, lo sacan, lo envían al ostracismo, al olvido y hasta advierten que es un loco adherido a una fea cosa que llaman realidad. Ahora mismo esos soñadores andan desatados, hablando de un socialismo que focalizan en un espacio determinado, donde Sancho miraría otra cosa y hasta lo contrario. Las amenazas y crueldades de Trump, han incentivado esa manera de mirar el mundo y asumir los retos; y eso es más que posible, pues siempre lo ha habido, tanto que ahora toma nueva fuerza que hace se apaguen las luces que se venían encendiendo.

En cuanto a lo pragmático, depende también del significado y contenido que le demos a la palabra. Yo preferiría asumirla como sinónimo de realista y hasta práctico. Pues pragmático es como muy despectivo; referido a alguien que sólo busca ventajas personales. Aparte de ser una palabra como corrosiva, aplastante, muy drástica y erecta, nada adaptable, moldeable, según las demandas de la realidad. Realista es mirar al mundo tal como es; los ranchos, castillos, campesinas que no por serlo dejan de ser bellas; y bellas damas de la corte, bandidos y pacíficos andantes, en su justa medida.

Y lo real es que somos un país débil, rentista y dependiente de eso, de la economía y capitales externos y, siendo así, hay que asumirlo y moverse en ese mundo con realismo; sinuosamente, dando las curvas que la vía determina, de modo práctico o pragmático, para lograr insertarse de manera ventajosa, tanto que, los sueños puedan empezar a hilvanarse. Más, estando ubicados geográficamente, donde nos puso el acontecer; cerca de una potencia capitalista que, como animal hambriento, olfatea, tira zarpazos, busca con desespero petróleo, del que bastante tenemos y, por la historia del negocio, sus instalaciones fueron diseñadas para procesar el nuestro. Bolívar lo advirtió y nada se hizo para cambiar el destino.

En el mundo de hoy prevalece un modelo. Uno que obedece a la misma lógica, su proceso digestivo es el mismo en todas partes, aunque haya algunos poderes más rapaces, hambrientos y apurados que otros. Unos, por viejos y determinados por la costumbre, empiezan a declinar, lo que los hace más rapaces de lo que antes fueron y por lo que generaron mucho miedo y hasta rabia. Otros, buscan entrar por primera vez en los espacios de aquellos para competir, con táctica distinta, ofertas nuevas y atrayentes, pero la misma lógica. Y como suelo decir, "novio nuevo no se mea los bordes de la poceta de la casa de la novia". Lo que hay que sopesar y hasta determinar, si es posible, para uno que se cree libre, hacer lo que más "nos convendría". ¿Qué es esto?

Las sanciones tienen efecto contundente; los nuevos ofertantes, por muy buenos que sean sus deseos y ofertas, no las pueden inhabilitar, contrarrestar o no está en sus intereses por lo costoso y desafiante, dado que el mundo es como un palo, tiene dos puntas.

Chocar con la realidad, por no saber ser lo necesariamente práctico o pragmático, para asumir la vida, conduce al fracaso y la derrota. Idealismo y hasta falso, es declararse o asumirse, algo que no somos o qué deseamos ser, pero sin sustento. Tampoco se trata del "todo vale", pues eso podría implicar una práctica inmoral. Y ser realista, hacer lo que nos es posible, no colide, en absoluto, con nuestros valores morales.

Al hablar de esto, recuerdo un personaje que planificaba sus viajes, horas de salidas y llegadas, tomando como referencia la distancia, número de kilómetros de un punto a otro. Para él no existían curvas, subidas ni nada que, en el camino obligase a disminuir la velocidad que tomaba como referencia; según su plan, correría todo el tiempo a la misma velocidad; tampoco entraban en sus predicciones los accidentes, burros o ganado atravesado en el camino, ríos crecidos que inundaban las vías, accidentes de distinto tipo y menos las solicitudes de sus acompañantes, para que parase, por las tantas cosas que hay que hacerlo en un viaje largo. Su manera de planificar, siempre le hacía llegar demasiado tarde, a avanzadas horas de la noche, a la meta inmediata y pasar dificultades para encontrar donde alojarse.


© Aporrea