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La “guerra contra las drogas” tuvo más que ver con la guerra que con las drogas

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13.08.2026

El 14 de julio, en una cumbre celebrada en Orlando, el director de la Administración para el Control de Drogas de los EEUU (DEA), Terrance Cole, declaró que los cárteles mexicanos y el Gobierno de México son "lo mismo". No presentó ninguna prueba. La presidenta Claudia Sheinbaum exigió que se presentaran; no se presentó ninguna. El Gabinete de Seguridad de México respondió con cifras – decenas de miles de detenciones, cientos de toneladas de narcóticos incautados –, mientras que la oficina de Cole guardó silencio. La acusación nunca tuvo la intención de ser comprobada. Solo se pretendía lanzarla.

Cualquiera que haya estudiado el arco de medio siglo de la "guerra contra las drogas" de Washington reconoce esta maniobra al instante. Los cuadernos de investigación Adictos al Imperialismo, elaborados por el Instituto Tricontinental junto con centros de investigación asociados de toda América Latina, documentan el patrón con precisión: la etiqueta de "narcoestado" no es un hallazgo, sino un arma, dirigida con notable consistencia hacia los gobiernos que afirman su soberanía y omitida, con igual consistencia, en el caso de los gobiernos que se someten. Declarar que un Estado es indistinguible de un cártel es la condición previa para tratarlo como un objetivo. Cuando la Casa Blanca afirmó a principios de 2025 que los traficantes mexicanos mantenían una "alianza intolerable" con el gobierno de México, y cuando Cole ahora eleva eso al nivel de identidad –el gobierno y el cártel como una sola estructura –, se están sentando las bases, de manera pública, para una intervención contra un vecino soberano gobernado por un partido que Washington no puede controlar.

Consideremos primero qué han producido de hecho cincuenta años de esta "guerra". La propia dirección de la DEA informó en mayo de 2024 que solo los cárteles de Sinaloa y Jalisco cuentan con asociados y facilitadores en los cincuenta estados de los EEUU. Tras el Plan Colombia – el programa antinarcóticos más grande de la historia, que consumió más de diez mil millones de dólares estadounidenses –, la producción potencial de cocaína en Colombia aumentó de 1.053 toneladas en 2016 a 1.738 toneladas en 2022, junto con una superficie récord dedicada al cultivo de coca. Entre 2001 y 2024, Washington canalizó más de veinte mil millones de........

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