Juventud criolla no se traga veneno de opositores miameros
Hacia el 2011, más o menos, nos tocó ir a la ciudad de La Victoria, estado Aragua, conduciendo un vehículo familiar procedente de Valencia, con fines de retirar objetos particulares producto de un viaje llegado del exterior. Cumplida aquella principal tarea no quedó otra que recorrer esa hermosa ciudad anclada en un pequeño valle y que por muchos años la cruzábamos viéndola solamente desde el interior de los buses rodando por la autopista Regional del Centro en sentido Caracas o Valencia.
Efectivamente, La Victoria no era solo un montón de casas y otras edificaciones vistas a lo lejos detrás de una pequeña muralla distinguiéndose la activa zona industrial local. Además de poseer un agradable clima tampoco fue incómodo desplazarse por sus principales calles y avenidas. Si bien es cierto ya la habíamos atravesado en anterior ocasión para tomar el camino que lleva a la Colonia Tovar, ahora era placentero estar en su corazón.
Desde luego sabíamos gracias a nuestra formación, tanto en casa como educativa, era la ciudad donde se libró en el pasado una célebre batalla en la que participaron estudiantes y seminaristas muy jóvenes y que por muchos años era recordada en los centros de enseñanzas del país con emotivos actos cultuales, adornos de carteleras y hasta fue posible disfrutar, en nuestra época estudiantil, de días feriados. También conocida como el lugar donde residió y pasó sus últimos días el prócer de la Independencia Santiago Mariño.
Sí, estábamos en La Victoria sin falta de ganas para conocerla. De por sí influenciados mentalmente por la vieja televisión.........
