Galeano en 2026: Nuestras venas siguen abiertas y el "norte" sigue sediento
Hace décadas, Eduardo Galeano escribió una frase que hoy me retumba en la cabeza cada vez que escucho una declaración desde Washington: "El bienestar de nuestras clases dominantes es la maldición de nuestras multitudes, condenadas a una vida de bestias de carga".
Hoy, en pleno 2026, mientras vemos a un Donald Trump extralimitado, autoproclamándose con una autoridad que nadie le dio sobre nuestra tierra y relamiéndose ante la idea de "tomar" nuestro petróleo, me doy cuenta de que Las venas abiertas de América Latina no es un libro de historia. Es el manual de operaciones que el imperio sigue usando contra nosotros.
La especialización de la derrota Galeano decía que América Latina se ha especializado en perder desde los tiempos remotos en que los europeos se lanzaron a través del océano. En este 2026, la "especialización" que nos quieren imponer es la de ser la reserva de combustible barata para el resurgimiento industrial de Estados Unidos.
Cuando Trump dice que el petróleo venezolano le pertenece o que debe ser administrado por sus manos, está aplicando la misma lógica que aplicaron con la plata de Potosí o el azúcar de Brasil. Para ellos, nuestra riqueza es nuestra condena. Somos el país con las venas más anchas del continente, y el imperio ha decidido que es hora de volver a succionar con fuerza.
El "Adelantado" moderno y la autoproclamación Me causa una mezcla de indignación y asco ver cómo se repite el libreto del "descubrimiento". En el siglo XVI, venían con un papel llamado "El Requerimiento" a decirles a nuestros indígenas que, si no se sometían, serían esclavizados. Hoy, el "Requerimiento" es la autoproclamación de Trump como árbitro y señor de Venezuela.
Es el mismo cinismo colonial. No necesitan estar aquí para sentirse dueños. Se sienten con el derecho de nombrar "custodios", de sancionar nuestra comida y de decidir quién es presidente y quién no, solo porque necesitan que el flujo de crudo no se detenga... y que sea casi regalado. Galeano lo advertía: "Para el imperialismo, la soberanía es un estorbo que se resuelve con un plumazo o con un bloqueo".
El petróleo: la sangre que nos quieren exprimir Si Galeano viviera, escribiría un capítulo adicional sobre la Faja Petrolífera del Orinoco. Diría que nuestras torres de perforación son las nuevas venas por donde intentan vaciarnos. La obsesión de Trump no es la libertad de los venezolanos —nunca lo ha sido—, su obsesión es el control de la energía en un mundo en crisis.
Nos quieren convertir de nuevo en ese "subsuelo" del que hablaba Galeano: un lugar donde se extrae la riqueza, pero donde solo queda el polvo y la pobreza para quienes lo habitan.
Palabras finales No podemos leer a Galeano solo para sentir nostalgia por las luchas de los años 70. Hay que leerlo para reconocer al enemigo hoy. El saqueo que describe Las venas abiertas está ocurriendo ahora mismo, en vivo y en directo, a través de decretos, amenazas navales y piratería financiera.
La pregunta que nos deja el libro, y que hoy nos grita la realidad de 2026, es: ¿Vamos a seguir permitiendo que nuestra sangre (nuestro petróleo) alimente el motor de quien nos oprime? Galeano nos enseñó que la historia se puede cambiar, pero solo si dejamos de vernos como víctimas y empezamos a actuar como dueños de nuestro propio destino.
¡Soberanía o saqueo, no hay medias tintas!
