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Diagnóstico de un país que hay que sanar

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10.07.2026

Los terribles terremotos del 24 de junio mostraron las luces y las sombras de un país que durante casi tres décadas ha estado gobernado por un modelo híbrido que combina el populismo autoritario, la destrucción de la República democrática, la corrupción, la improvisación y la ineficiencia.

En las luces encontramos el altruismo y la resiliencia de la gente. El discurso de odio promovido por el chavismo desde sus comienzos -basado en la lucha de clases, el desprecio a la ‘oligarquía’, la ‘burguesía’ y las clases medias, y el resentimiento contra los cuarenta años de la ‘cuarta República’- no fue capaz de romper los lazos de solidaridad que la sociedad tejió a lo largo de la historia.

Esos sentimientos se expresan cada vez que la nación enfrenta una crisis de grandes proporciones. Esa fue la Venezuela que se manifestó cuando el deslave de Vargas en diciembre de 1999, y que volvió a aflorar luego de los sismos de junio. El pueblo se movilizó desde los primeros minutos que siguieron a los terremotos y no ha dejado de estar presente.

Miles de ciudadanos se han sacrificado con abnegación para demostrar su apoyo incondicional con quienes quedaron tapiados bajo los escombros de los edificios y casas derrumbadas.

El valor de los venezolanos ha sido ampliamente reconocido por........

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