Javier Negre y la presidente encargada: Una entrevista inútil
La entrevista de Javier Negre a Delcy Rodríguez avanzó como un barco que prometía atravesar una tormenta y terminó navegando por aguas cuidadosamente calmadas. Frente a una de las figuras más controvertidas de la política venezolana, la conversación pareció renunciar muy pronto a la tensión que da sentido al periodismo. No hubo el choque de corrientes que obliga a las palabras a revelar lo que esconden; hubo, más bien, una larga avenida pulida y despejada para que el discurso oficial caminara sin sobresaltos ni escollos. Una conversación coreografiada.
Negre tuvo delante una montaña de preguntas difíciles, una cordillera completa de contradicciones, responsabilidades y asuntos incómodos. Sin embargo, eligió rodearla en lugar de escalarla. Las respuestas de Rodríguez caían una tras otra como piedras lanzadas sobre un lago inmóvil, sin que apareciera la segunda pregunta, esa repregunta imprescindible que obliga a profundizar, a explicar, a justificar. La entrevista dejó la impresión de que cada afirmación encontraba refugio antes de ser sometida al desgaste de la duda. Hubo ausencia de confrontación y de repreguntas incisivas.
Lo más llamativo no........
