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Barquisimeto después del terremoto de 1812: la ciudad en ruinas

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28.07.2026

En 1812, el Barquisimeto colonial tenía la fisonomía de una ciudad construida según la tradición urbana española. Su trazado respondía a la cuadrícula establecida desde los primeros asentamientos de los colonos, mientras sus viviendas estaban levantadas principalmente con adobe, tierra pisada, horcones, madera, caña brava, bahareque y tejas de barro. Era una arquitectura adaptada a las condiciones de la región y a los materiales disponibles, semejante a la que todavía puede observarse en algunos sectores tradicionales de Carora, El Tocuyo, Duaca y Cabudare.

Esa imagen urbana se mantuvo durante generaciones, hasta que el terremoto de 1812 cambió radicalmente la historia del Barquisimeto. El sismo destruyó prácticamente la antigua Nueva Segovia de Variquisimeto y dejó sus casas, templos y edificaciones convertidos en ruinas. La magnitud de la devastación fue tal que, según el cronista Ramón Querales, apenas unos siete inmuebles situados en las proximidades de la Plaza Mayor permanecieron en pie. Entre ellos se encontraban la casa de Las Silveira y una edificación de dos pisos ubicada frente a la iglesia de la Concepción, que posteriormente funcionó como palacio episcopal.

La destrucción no significó, sin embargo, el abandono del Barquisimeto. La ciudad comenzó a reconstruirse en los años posteriores al terremoto y, aunque su población tuvo que reorganizarse sobre un territorio profundamente afectado, el trazado urbano y los sistemas constructivos tradicionales conservaron buena parte de sus características.

El Barquisimeto anterior a 1812 no era una ciudad de grandes palacios. Su identidad estaba en la repetición de sus casas, en la geometría de sus calles y en la persistencia de una arquitectura adaptada al clima, a las técnicas constructivas de la época y a los materiales disponibles en la región.

El adobe, la tierra pisada, la madera, la caña brava, el bahareque y la teja de barro formaban parte de la estructura habitual de sus viviendas. Muchas casas se extendían sobre solares de dimensiones considerables, con patios, corredores y dependencias que se internaban desde la calle.

La cuadrícula urbana constituía una herencia de la colonización española. Las calles se cruzaban formando manzanas y los espacios principales se organizaban alrededor de plazas e iglesias. La estructura de la ciudad podía leerse en sus propiedades, sus templos y sus espacios públicos.

Durante generaciones, aquel orden permaneció prácticamente inalterado.

Hasta que la tierra se movió.

El terremoto de 1812 fue una de las mayores catástrofes de la historia venezolana. El desastre alcanzó a varias ciudades en medio de la guerra que enfrentaba a los partidarios de la independencia con las fuerzas defensoras de la monarquía española.

El Barquisimeto quedó gravemente devastado.

El cronista Ramón Querales dejó constancia de la magnitud de la destrucción: la ciudad fue reducida prácticamente a escombros, con excepción de unos siete inmuebles ubicados en las proximidades de la Plaza Mayor. Entre ellos se encontraban la casa de Las Silveira y una edificación de dos pisos situada frente a la iglesia de la Concepción, inmueble que llegó a funcionar como palacio episcopal.

La cifra permite dimensionar la catástrofe. Una ciudad entera quedó destruida y apenas unas pocas estructuras permanecieron en pie.

Después del terremoto comenzó otra etapa igualmente difícil: la de vivir entre los restos de la ciudad destruida.

El Barquisimeto no desapareció de inmediato. Sus habitantes continuaron ocupando el territorio, reconociendo las calles, identificando los solares y buscando entre las ruinas aquello que el desastre no había destruido por completo. La reconstrucción comenzó cuando la población volvió a instalarse en los espacios que conocía.

El proceso fue gradual.

Después del catastrófico terremoto de 1812, el........

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