Voces entre los escombros: el país reclama la ausencia absoluta
El doble terremoto del pasado 24 de junio dejó a Venezuela sumida en una calamidad que estremece al continente; con más de 15.000 damnificados, miles de desaparecidos y una factura de reconstrucción que el PNUD ya estima en 6.700 millones de dólares. Esa devastación, en sana lógica sugiere que la política debería pasar a un segundo plano; sin embargo, la parálisis operativa del Gobierno Interino y el rechazo popular generalizado ante la nula gestión de la emergencia, obligan a pensar todo lo contrario, porque la reconstrucción emocional y material del país es un reto tan colosal que sería imposible llevarla a cabo, de espaldas a la relegitimación institucional. La tierra habló en apenas 39 segundos para recordarnos que la vulnerabilidad, cuando se tolera y se normaliza desde el poder, tarde o temprano se paga con vidas humanas.
En tal sentido, las razones para acelerar la transición, lejos de disiparse entre las ruinas de La Guaira y Caracas, se han vuelto categóricas. En efecto, la catástrofe, no........
