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Un MAGA y un CHAVISTA, la misma vaina.

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27.08.2026

Hay frases que nacen de una observación incómoda, pero que, precisamente por incómodas, merecen ser examinadas. Esta es una de ellas: nada más parecido a un chavista que un MAGA. Y por eso, sin temor a equivocarme, digo que son la misma vaina.

No afirmo que todos los republicanos sean MAGA ni que todos los venezolanos que alguna vez apoyaron a Hugo Chávez sean responsables del desastre venezolano. Mucho menos digo que Estados Unidos sea hoy Venezuela. Hablo de patrones políticos: una forma de entender al adversario, relacionarse con el poder y convertir la política en una batalla moral entre “los nuestros” y “los otros”. Esos patrones son inquietantemente parecidos.

El líder antes que las instituciones

El chavismo convirtió progresivamente a Hugo Chávez en algo más que un presidente: para millones de seguidores terminó siendo la encarnación de la patria, la revolución y la esperanza. Criticar al líder comenzó a confundirse con atacar al proyecto; atacar al proyecto, con atacar al pueblo; y atacar al pueblo, en la lógica más radical, con traicionar a la patria.

La política dejó de ser un espacio para administrar diferencias y se convirtió en una lucha entre buenos y malos. Quienes estaban con la Revolución eran “pueblo”; quienes estaban contra ella podían ser llamados enemigos, traidores, fascistas, criminales o apátridas. Esa misma lógica aparece hoy en sectores radicalizados del MAGA, donde Trump deja de ser solo un candidato o presidente para convertirse en símbolo absoluto de una causa. Cuando cuestionar al líder se interpreta como una agresión contra la identidad del grupo, la política comienza a convertirse en tribalismo.

“Conmigo o contra mí”

El chavismo hizo de la división una herramienta política. Comenzó a clasificar al país entre patriotas y traidores, revolucionarios y escuálidos, pueblo y oligarquía, chavistas y antichavistas. El adversario dejó de ser alguien que pensaba diferente y pasó a ser alguien moralmente inferior.

Ese mecanismo es peligroso porque elimina la convivencia: cuando el adversario piensa distinto, se puede negociar; cuando es considerado enemigo, se........

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