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Para el petróleo sí hay institucionalidad; para las elecciones todavía no

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23.09.2026

Venezuela parece estar entrando en una nueva etapa. Hay diálogo político, acuerdos internacionales, recuperación de la industria petrolera, acercamientos diplomáticos y promesas de reconstrucción institucional. Sobre el papel, todo debería conducir hacia una transición democrática.

Pero hay una pregunta que comienza a resultar inevitable: ¿cómo puede existir institucionalidad suficiente para comprometer el petróleo venezolano, pero no para garantizar elecciones libres?

La contradicción no es menor.

Donald Trump ha dicho públicamente que Venezuela todavía no está preparada para celebrar elecciones. Sin embargo, su administración ha avanzado en un acuerdo petrolero de enormes dimensiones con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, mientras Washington profundiza su relación con las autoridades que hoy controlan las instituciones venezolanas.

El acuerdo petrolero puede ser positivo para Venezuela si permite recuperar una industria devastada, atraer inversiones, generar empleo y producir recursos para la reconstrucción nacional. Nadie puede negar que la recuperación económica es indispensable.

Pero una cosa es reconocer la necesidad de reconstruir la industria petrolera y otra muy distinta aceptar que una negociación de semejante magnitud pueda desarrollarse sin que los venezolanos conozcan con suficiente claridad sus términos, condiciones, compromisos, mecanismos de control y beneficios para el país.

La recuperación económica no puede convertirse en una zona de opacidad.

Y aquí aparece la primera gran contradicción: si las instituciones venezolanas todavía no ofrecen las condiciones necesarias para garantizar una elección democrática, ¿por qué esas mismas instituciones sí resultan suficientemente confiables para negociar y comprometer los recursos petroleros de Venezuela?

Para unas cosas sí hay institucionalidad. Para otras, aparentemente todavía no.

El petróleo avanza; la democracia espera

La administración Trump ha presentado el acuerdo petrolero como parte de una estrategia de recuperación económica y modernización de la industria venezolana. El propio Trump ha destacado públicamente la magnitud del acuerdo y las enormes reservas petroleras involucradas.

Pero mientras el petróleo avanza, la democracia parece tener que esperar.

Esta semana se reanudó en Caracas el segundo ciclo del diálogo entre representantes del gobierno interino y una delegación opositora encabezada por Dinorah Figuera. Las conversaciones incluyen asuntos tan importantes como la reforma judicial, los derechos políticos, la libertad de expresión y el acceso a la información.

Es positivo que exista diálogo. Venezuela necesita diálogo.

Pero también necesita resultados verificables.

Porque Venezuela conoce demasiado bien los diálogos que producen fotografías, declaraciones y acuerdos, pero que terminan sin resolver el problema fundamental: cómo devolverle al ciudadano la capacidad real de decidir sobre su propio destino.

No basta con hablar de transición. Hay que construirla.

No basta con hablar de instituciones. Hay que recuperar su independencia.

No basta con hablar de elecciones. Hay que garantizar las........

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