La transición no se negocia, se construye
Los recientes anuncios formulados por la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, y por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, sobre la conformación de una mesa de diálogo integrada por diez representantes de cada delegación para construir una «ruta hacia la transición», constituyen, sin duda, uno de los acontecimientos políticos más relevantes de los últimos años.
Después de un largo período marcado por la confrontación, toda iniciativa orientada a encontrar una salida pacífica, democrática y constitucional merece ser observada con atención. Venezuela necesita acuerdos. Necesita estabilidad. Pero, sobre todo, necesita recuperar la confianza de sus ciudadanos.
Ahora bien, la experiencia acumulada durante más de dos décadas obliga a formular una reflexión que considero indispensable: la transición democrática no comienza cuando dos sectores políticos se sientan a conversar. La verdadera transición comienza cuando el Estado recupera su institucionalidad y ofrece garantías suficientes para que los venezolanos vuelvan a confiar en sus instituciones.
Por ello, cualquier ruta seria hacia la transición debe comenzar por la reinstitucionalización del Estado venezolano. Ello supone la designación de un Tribunal Supremo de Justicia verdaderamente independiente, capaz de garantizar la supremacía de la Constitución y actuar con absoluta autonomía frente al poder político. Del mismo modo, resulta indispensable la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral que genere confianza tanto en los actores políticos como en los ciudadanos.
A ello debe sumarse una profunda depuración y actualización del Registro Electoral, la garantía efectiva del derecho al voto para millones de venezolanos que hoy residen........
